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FÚTBOL / PRETEMPORADA 

El duro método Almada

De entrenamientos de una hora o menos con Rubio, Cocca o Pezzolano a dobles sesiones de 120 minutos en la primera semana con el uruguayo al frente

Guillermo Almada en uno de sus primeros entrenamientos con el Pucela.

Guillermo Almada en uno de sus primeros entrenamientos con el Pucela.PHOTOGENIC

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De la nada al todo. Ese ha sido el paso que ha dado el Real Valladolid desde la llegada de Guillermo Almada al banquillo pucelano. Con Rubio, Cocca, Pezzolano, Pacheta o Sergio los entrenamientos no pasaban de la hora y media (y en algunos casos eso ya era mucho), y ahora con la llegada del uruguayo ninguna sesión de entrenamiento ha durado menos de una hora y 50 minutos.

No por durar más tienen que ser excelentes, pero con los diez entrenos que lleva ya el charrúa en el Pucela ya se ha visto todo lo que adolecía en el Club en los últimos siete años: intensidad y exigencia desde el segundo uno (como se pudo ver en el Course Navette de 35 minutos en el primer entrenamiento), dobles sesiones (algo ni por asomo planteable por otros técnicos) y lo más llamativo es la duración, que no hace más que aumentar.

De hecho, la sesión vespertina del sábado fue la más larga desde que el equipo volvió al trabajo, dos horas y media y el último tramo con carrera continua. El resultado, jugadores exhaustos y al borde de la redención en esos ejercicios físicos. Los rostros de los futbolistas lo decían todo, el cansancio se apreciaba en sus miradas y gestos.

En estas sesiones mezcla lo físico con lo táctico para explicar a la plantilla conceptos básicos del juego. Entrenamientos a las nueve de la mañana (lo que implica que la plantilla esté en Zorrilla a las 7.30) y a las 18.30 (lo cual genera que salgan del feudo pucelano más allá de las nueve de la noche). Más de doce horas en la burbuja blanquivioleta para poner a tono a una plantilla sin efectivos en posiciones clave y con refuerzos que se ve que están para aportar desde el principio. Almada hace en los entrenos lo que quiere que sus jugadores hagan en los partidos: intensidad, exigencia, no escatimar esfuerzos y poner lo físico como fundamental.

El tiempo y los resultados dirán si este cambio es mejor o peor para una plantilla que no está acostumbrada a estos trotes y puede acusar la fatiga. Había que hacer entrar en vereda a un vestuario acomodado (aunque se han ido las piezas que propiciaban eso). Lo que está claro es que es su método, el de Guillermo Almada, y no parece que vaya a bajar el pistón del inicio durante toda la campaña (como sí hizo un Pezzolano que empezó fuerte y acabó aflojando). Cuando haya rebelión por estas palizas (que la habrá), Club y técnico deben seguir firmes con este método, lo contrario sería volver a dar la razón a la plantilla.

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