El compañero obligado
El fondo Ben Oldman ha sido la fuente económica del club en la etapa de Ronaldo y su entrada como accionista le garantiza el pago de la deuda pendiente, así como el control de las decisiones, mediante un acuerdo privado

Isaac Benzaquen en 2012, tres años después de crear Ben Oldman Partners.
El Real Valladolid de la etapa de Ronaldo no sólo ha sido un desastre en lo deportivo y lo social, sino también en lo económico. El brasileño y sus compañeros de viaje pensaban permanecer cinco años en el club, tiempo habitual cuando se acude al préstamo de un fondo de inversión para desembarcar en una entidad deportiva, pero se fueron enredando hasta prolongar su estancia dos años más; eso sí, mirando al vacío.
Los exigentes balances económicos, las deudas por mala gestión y los intereses acumulados de un préstamo cada vez más difícil de reintegrar llevaron al colapso al grupo de Ronaldo. El brasileño no sólo se fue por la pésima situación deportiva y la desafección de la grada hacia él, sino porque su entramado económico ya no se sostenía. Los beneficios obtenidos no daban para pagar el préstamo, por lo que parecía.
Ben Oldman, un fondo de capital riesgo más que acostumbrado a este tipo de situaciones, y mucho peores, se cansó de esperar los pagos. Por delante se le abrían dos posibilidades: ejecutar el préstamo y quedarse con el club, lo que no estaba en sus planes; o intentar desde dentro enderezar el rumbo de la nave con un cambio de tripulación, más veterana y capacitada.
A cambio, convirtió su deuda en acciones (nada menos que un 33,26%) y, punto fundamental, se asegura mediante un pacto privado con Ignite, el conglomerado empresarial dueño del 54,36% de los títulos, el peso de sus opiniones en las decisiones empresariales del club, más allá de la mayoría accionarial de Ignite. Una forma real del control de su inversión, de la que carecía en la época de Ronaldo. El despacho Senn & Ferrero ha sido capital en esta operación. Este diario ya informó el pasado domingo que tanto este bufete como Ben Oldman -cuya vinculación con el club también desveló al poco de entrar el brasileño- eran los hilos conductores entre compradores y vendedores.
Y es que el dinero para la compra del club por parte de Ronaldo y su grupo salió del préstamo de Ben Oldman. El papel de aquellos en el Real Valladolid era administrar la entidad de tal manera que parte de los beneficios anuales se dedicasen a pagar la deuda, en un calendario establecido que saltó por los aires.
Ronaldo no dedicó más ampliación de capital que la de octubre, de 6 M€, y obligado por LaLiga. A lo que se dedicó fue a administrar lo que había, con el fracaso visto pese a los numerosos ingresos por TV en Primera y los traspasos de dos dígitos.
Pero ésa es otra historia.