El Real Valladolid gana y vuelve a la vida
El Real Valladolid derrota al Betis con gol de Kike en un partido muy luchado y con fases inéditas de buen juego colectivo / Gran partido de Marcos André, Kike y Rosa

Montonera de jugadores blanquivioleta en la celebración del gol de Kike, invisible en el medio.
Resulta que el fútbol era esto, pero se nos había olvidado. No, no hablo del Brasil de México 70 ni del Real Madrid de las cinco Copas de Europa consecutivas. Se trata simplemente de encontrar el mejor once posible para crear juego eficaz y, si se puede, vistoso, metiendo goles y evitando encajarlos. Tan elemental como inédito esta temporada.
Pezzolano planteaba los partidos desde la agonía, el miedo, la inferioridad. El equipo es malo, pero lo hacía creer peor. Lo rotaba sin base ni sentido, siempre supeditado al rival. Y así les fue a ambos.
No tenemos ni pajolera idea de lo que ocurrirá con Cocca. Ni se le puede juzgar por los dos petardazos de Gerona y Orense, ni por la victoria ante el Betis. Pero hay un aspecto a su favor respecto a su antecesor: mientras el uruguayo se tiró cuatro meses dando vueltas en vacío sin saber separar el grano de la paja, al argentino le han bastado dos encuentros para distinguir los ejemplares bravos con casta y trapío, de los desechos de tienta. Quizá eviten el matadero, pero no pueden seguir en esta ganadería si busca el éxito en las plazas que recorrerá en la segunda vuelta.
Cocca puso a los mejores. Y ganó. Los mejores no son los más dotados técnicamente ni los de ficha más alta (más bien al contrario), sino los más comprometidos mental y físicamente para obrar el milagro. Porque la salvación, euforia por el triunfo aparte, sigue aún el camino que lleva a Lourdes.
Los once titulares dieron la cara. Y los que salieron de refresco. Kenedy y Machis, fuera de la lista con orden de alejamiento. Sobran y son dañinos. Amallah, sentadito. Como Cenk. Los canteranos Arnu, Koke, Chasco y Chuki en el banquillo como premio a su entrega... y para rellenar ausencias.
Cocca no fue recibido con alegría por la plantilla, pero parece que los más profesionales cuentan con él, y es una buena noticia. Los desahogados, fuera. Sobran las manzanas podridas en esta macedonia. A ver si Catoira es capaz de ponerlos de patitas en la calle.
El partido no sólo fue un triunfo sino la recuperación de la comunión con la grada. Resulta admirable lo poco que hay que darla para que responda de forma alentadora, con gritos de ánimo en los mejores momentos del Pucela, que quizá fueron también los mejores de la temporada.
El Pucela rompió hostilidades a los 22 segundos, cuando Marcos André se dirigió hacia el meta en rodaje Vieites y, en vez de tirar, pasó a Anuar para que rematase fuera. Martín cabeceó desviado por poco en el minuto 8 y el Betis contestó mediante un tiro demasiado cruzado de Bakambu y un disparo alto desde la frontal de Lo Celso.
Los blanquivioleta gustaban y se gustaban. Moro y Marcos André dispararon cerca de palos. Como Ez Abde y Lo Celso. El partido llegó al descanso con un poso agradable; colosal, comparado con lo de Gerona y Orense. Los de Cocca defendían con orden y atacaban con fuerza, con un excelente Marcos André y un notable Moro.
La segunda parte deparó momentos de alta escuela, con un fútbol coral del que la afición estuvo huérfana durante demasiado tiempo. Al Betis, el equipo del arte, le tocó día de petardazo. Pero el que encendió la mecha fue el Real Valladolid.
Tras un susto de Ez Abde llegó el gol. Torres, suplente del lesionado Cömert (nueve minutos en el campo), a su vez suplente del lesionado Juma (no salió tras el descanso), envió un balón en profundidad a Marcos André. El brasileño abrió a Rosa, descomunal en defensa y ataque todo el partido. Su centro fue rematado por Kike a bocajarro, llegando desde atrás. El toledano, que al inicio del choque fue una máquina de perder balones comprometidos, se transformó en la segunda en un todocampista que robaba, distribuía y remataba con gran acierto.
El tanto puso en relieve otra diferencia básica entre Cocca y Pezzolano. El equipo no se fue atrás renunciando al balón, sino que siguió percutiendo arriba. Kike lo intentó desde el círculo central y poco después Marcos André cabeceó fuera un centro de Luis Pérez. Y el público, encantado con la entrega y el ansia ofensiva de los suyos, comenzó a gritar ’¡Pucela, Pucela!’.
Pero el ya urgido Betis se cansó de sestear y los cambios de Pellegrini lo resucitaron. El final fue un asedio prolongado por Cordero Vega otros diez minutos. Hein blocó un tiro de Jesús Rodríguez, a quien Javi Sánchez sacó luego un balón de la raya de gol. Hasta el portero Vieites remató una falta de cabeza.
Sylla tuvo el 2-0 en una contra en el minuto 99, pero fue al trote pese a salir en el 89. Al final, entre el sufrimiento, llegó el éxtasis. El Pucela gradualmente enfermo, en la UCI, terminal y fallecido puede vivir una maniobra de resucitación. Todo depende del acierto de Cocca con las planchas.. y de los enfermeros de los que se rodee, incluidos lo contratados este mes.
FICHA TÉCNICA
Real Valladolid: Hein; Luis Pérez, Juma (Cömert, min. 46; Torres, min. 55), Javi Sánchez, Rosa; Martín, Juric; Anuar (Amath, min. 82), Kike (Iván Sánchez, min. 89), Moro; y Marcos André (Sylla, min. 89).
Real Betis: Vieites; Sabaly (Jesús, min. 73), Llorente, Natan, Ricardo; Altimira (Ruibal, min. 61), Isco, Cardoso; Lo Celso (Mateo, min. 75), Bakambu (Roque, min. 61) y Ez Abde (Juanmi, min. 73).
Árbitro: Cordero Vega.
Tarjetas amarillas: Llorente, Marcos André, Lo Celso, Kike, Cardoso y Roque.
Tarjetas rojas: No hubo.
Goles: 1-0: Kike (min. 58).
Incidencias: Estadio José Zorrilla. 21.911 espectadores.