Marcos André, el delantero errante
Tras la destitución de Pezzolano, el brasileño puede tener una nueva oportunidad con el entrenador que aterrice en el José Zorrilla, o con el propio Álvaro Rubio, después de su doblete en Copa del Rey

Marcos André celebra uno de sus goles ante el Real Ávila
Cuenta la leyenda que el holandés errante es un barco fantasma, incapaz de regresar a puerto, y que se aparece en la lejanía del océano para desvanecerse después. Algo así le está pasando a Marcos André esta temporada. Del jugador que era en su primera etapa como blanquivioleta sólo queda la sombra, el recuerdo. Parece imposible que el brasileño pueda volver a dar ese nivel. En liga ha participado hasta el momento en 8 encuentros, en los cuales no ha estado a la altura ni ha visto puerta. Pero de vez en cuando ha aparecido, con destellos fugaces y en competiciones ajenas a la prioritaria.
En el Trofeo Ciudad de Valladolid anotó un doblete ante el AVS Futebol - o, más bien, ante su equipo reserva - cuando se encontraba justo en el punto de mira tras unas declaraciones de Paulo Pezzolano en las que el uruguayo aseguró que no estaba al nivel mínimo de compromiso diario exigible.
En Ávila volvió a ser uno de los protagonistas. La segunda ronda de la Copa del Rey, justo tras la marcha de Pezzolano, no dejó a nadie en buen lugar. Se esperaba a un equipo con rabia en su interior y ganas de exteriorizarla, de demostrarse a sí mismos que siguen vivos y de demostrárselo a Álvaro Rubio o al míster que esté por venir. No fue así. Aunque dos nombres, al menos, dieron medio paso al frente y destacaron - más por demérito de lo que sucedía alrededor que por méritos propios -. Esos dos hombres fueron Kike Pérez, autor del último gol - aunque con algo de fortuna - y quien se encargó de dar continuidad al juego, cuando el Pucela no la estaba encontrando, y Marcos André anotó el tanto del empate tras un barullo en el área y definió muy bien, libre de marca, para marcar el 2-3.
Es cierto que Marcos André no ha estado al nivel esperado. Pero tampoco lo ha estado el resto de compañeros de posición. Parece que el de Coroatá pide paso aprovechando el relevo en los banquillos y quizás ante las Palmas peude volver a tener una oportunidad. El ariete lleva sin ser titular desde la séptima jornada en Sevilla, aunque gozó de 45 minutos en el partido ante el Rayo Vallecano en la novena fecha. Desde entonces, su participación se reduce a 42 minutos repartidos entre 6 partidos ligueros. Esta situación también puede servir para que otros jugadores que venían participando poco adquieran más peso y protagonismo. El tren de Ávila ya pasó.Para todos. Sin embargo, Gran Canaria puede ser un buen punto de partida para redirigir las situaciones personales y la senda colectiva.