Diario de Valladolid

El Pucela, en todo lo alto

Su triunfo ante el Huesca le coloca como colíder junto al Leganés con 64 puntos y segundo, en ascenso directo, tras la derrota del Éibar / Meseguer logra el gol de la victoria / Masip ya acumula 538 minutos imbatido

Meseguer festeja junto a Tárrega el gol de la victoria.

Meseguer festeja junto a Tárrega el gol de la victoria.LALIGA

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Cuando ocurren conjunciones estelares como la de esta jornada, es que está de Dios -como decían las abuelas de antes- que llegue el éxito. La semana liguera número 37 puede pasar a la historia de la temporada como clave en el ascenso del Real Valladolid, si es que llega. Todo, absolutamente todo, se alineó astralmente con los intereses pucelanos.

El Pucela ganó y el resto de equipos de la zona alta empató o perdió, de forma que los blanquivioleta igualan a 64 puntos con el líder Leganés, son segundos y por tanto están en zona de ascenso directo. Asustan al resto de candidatos con una impecable hoja de servicios que acumula 12 puntos de 12 posibles. Pleno. El Leganés ha obtenido en ese ínterin 4. El Éibar, que perdió 2-1 en Albacete, 6. Como dicen en los juicios americanos: señoría, no hay más preguntas.

Los de Pezzolano edificaron su victoria primero en la alegría y después en el sufrimiento. Este equipo sigue incapaz de sostener un guión durante los 90 minutos. Casi siempre especula y al final le entran las prisas. En episodios como el de ayer se muestra de principio osado pero tiende a hacerse demasiado conservador cuando obtiene beneficios. Al menos posee un entramado defensivo que le permite no perderlos. Masip ya suma 538 minutos imbatido.

Pezzolano repitió la alineación de Lezama y el Pucela salió como un misil para decidir el partido. Ya era hora de que se soltase la melena sin pensar en que le podían cortar el pelo. El público, entusiasmado, acogió con aplausos y gritos de ánimo tamaño despliegue ofensivo, tan desconocido como deseado.

Tras dos avisos de Luis Pérez y Escudero llegó el gol en el minuto 9. El lateral botó una falta lejana, peinada perfectamente y marcando los tres tiempos de forma académica por Meseguer, que cruzó el balón.

El 1-0 no detuvo la ambición local, pero poco a poco se fue apagando. El ataque se resentía con un Negredo más en el papel de pasador que de finalizador, que es lo que se espera de él. Y Monchu no pisaba demasiado terreno ofensivo. A menudo Oliveira jugaba más adelantado que el jugador balear.

Obeng pudo marcar de un tiro de media vuelta y el partido entró en tierra de nadie. El Pucela quizá se inquietó con esa llegada y comenzó a recoger velas. No renunciaba al ataque pero lo administraba.

En una de ésas llegó la que pudo ser gran jugada de Moro: un costa a costa, recuperando el balón en campo propio y plantándose ante Álvaro. El extremo tuvo el 2-0 pero tiró alto. Fue el último susto antes del descanso.

La segunda mitad fue diferente. El Real Valladolid llegó bien al principio. Anuar vio cómo Álvaro le sacaba un remate bocajarro y después un defensa le madrugó el cuero por detrás cuando se colaba solo, pero lento, para rematar. Monchu también pudo marcar con un cabezazo marca de la casa en el minuto 70.

El balón no entraba y ya no hubo más Real Valladolid en ataque. Se acabaron las acciones ofensivas y comenzó a especular con el marcador. Una sensación ya conocida de sobre en Zorrilla, que despertó en una ocasión -sólo una- leves pitidos en la grada.

El Huesca, necesitado, echó unos cuantos metros adelante sus líneas, introdujo cambios ofensivos, pero chocó con la numantina defensa local, que presentó a Tárrega y Boyomo como estrellas. Lo frenaron absolutamente todo y además sacaron el balón jugado.

Obeng, de nuevo, tuvo la ocasión más clara. Su cabezazo se perdió cerca del poste. En el tiempo añadido, casi marca cuando Masip salió alocadamente a despejar al borde del área grande y no impactó con el balón. Pero era la jornada del Real Valladolid y todo quedó en un susto.

El guión fue de cuento de hadas pero hubo unas líneas para la desgracia pucelana. El equipo pierde en Miranda a Escudero y Meseguer por tarjetas y Amath volvió a lesionarse, en lo que puede ser una recaída de su rotura de cuádriceps.

A cambio nadie ve desde un lugar más alto la clasificación. Lo que hace mes y medio parecía imposible está ya en la mano. Ahora se trata de no dejarlo escapar.

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