AVENTURA
De la Rosa es rescatado en el Ártico
La Guardia Costera canadiense recupera en helicóptero al vallisoletano, que había quedado aislado / El explorador pone fin a su aventura antes de concluirla, al perder su tabla de paddle surf, y vuelve a España en los próximos días

Antonio de la Rosa, en el helicóptero tras su rescate.
El explorador vallisoletano Antonio de la Rosa se encuentra sano y salvo en Arctic Bay (Ikpiarjuk), comunidad inuit del Alto Ártico canadiense a orillas del Admiralty Inlet, tras ser rescatado el domingo del cabo Crauford, donde permanecía refugiado en una cabaña de cazadores desde el 29 de julio. La extracción pone fin a la Expedición Paso del Noroeste 2026 en su día 16, con 367,7 kilómetros (198,5 millas náuticas) paleados desde la salida de Pond Inlet el 18 de julio.
El rescate se activó tras el temporal del 1 de agosto, con vientos cercanos a los 100 km/h, que rompió la banquisa frente al cabo Crauford y se llevó la embarcación con la que De la Rosa afrontaba la travesía. Sin tabla de paddle surf, la continuidad de la expedición quedó materialmente cancelada. El explorador, afortunadamente, no sufrió daño alguno en ningún momento.
Las condiciones meteorológicas mantuvieron bloqueada la zona durante casi una semana. La jornada del domingo abrió el único paréntesis de mar en calma desde la pérdida de la embarcación, y el operativo lo aprovechó sin demora.
El rompehielos CCGS Des Groseilliers, de la Guardia Costera canadiense, se aproximó al cabo Crauford, y desde su cubierta de vuelo despegó el helicóptero embarcado que extrajo al explorador y lo trasladó directamente a Arctic Bay, algo más de 100 kilómetros al sur por mar siguiendo el Admiralty Inlet.
El Des Groseilliers no es un barco cualquiera en estas latitudes. Se trata de un rompehielos medio de la clase Pierre Radisson, con base en Quebec, que cada verano se despliega en el Ártico canadiense como unidad principal de búsqueda y rescate. Dispone de hangar y cubierta de vuelo para su helicóptero, y ese medio aéreo fue precisamente lo que permitió sacar a De la Rosa de una costa sin acceso practicable por mar.
«Me ha rescatado el salvamento marítimo de Canadá, a quienes quiero agradecer personalmente su profesionalidad. Ha sido un rescate extraordinario. El tiempo ha sido muy malo cuatro o cinco días y este domingo era el día; así que lo hemos aprovechado», manifestó el aventurero vallisoletano tras su rescate.
El contraste entre el punto de refugio y el destino es, en palabras del propio explorador, absoluto. En el cabo Crauford pasó cuatro días en una cabaña de cazadores sin cauce de agua cercano -derretía hielo recogido en la costa para abastecerse-, con niebla persistente, humedad que impedía secar la ropa y un pronóstico que solo empeoraba. En Arctic Bay, un núcleo de algo más de mil habitantes, el mar amaneció en calma.
«Tengo muchas ganas de volver a este lugar: me ha conquistado. La gente y el entorno natural en sí son brutales, salvajes; es lo que necesita una buena aventura», destaca el explorador, que no traslada la responsabilidad al entorno. En su primer mensaje desde tierra firme con conexión estable, asume que buena parte de lo ocurrido pertenece a decisiones propias y anuncia un análisis detallado de la travesía.
«Gran parte de las cosas que no salen bien en una aventura son normalmente errores personales. Toca aprender de mis errores. Una aventura es una actividad que entraña un riesgo y de futuro incierto, y el Paso del Noroeste en una embarcación de paddle surf es una auténtica aventura que espero poder superar en algún otro momento».
Antonio De la Rosa tiene tomó este lunes un vuelo desde Arctic Bay hasta Ottawa, la capital de Canadá y realizará su regreso a España en los próximos días.