Almada y su guardia pretoriana
Es el único técnico de Segunda que sólo ha introducido cambios en el once inicial por lesiones y no por táctica o rendimiento

Almada observa el Albacete-Real Valladolid desde la banda del Carlos Belmonte.
En una época en la que las alineaciones varían como si fuesen una ruleta, a causa de las rotaciones tácticas y el compendio de datos físicos que se ponderan en cada jugador para no quemar a ninguno, Guillermo Almada ha vuelto a los viejos tiempos. Aquellos en que el once inicial se recitaba como el Padrenuestro.
El Real Valladolid es el único equipo de los 22 que conforman la Segunda División que sólo ha introducido en seis partidos cambios en la alineación por causas de fuerza mayor. En este caso, por problemas físicos, ya que no ha habido expulsados. El uruguayo es tan cuadriculado, que hasta las sustituciones suelen afectar a los mismos jugadores: los dos laterales (hecho inhabitual), un mediocentro y un extremo, con la otra plaza intermitente.
Los soldados de Almada han sido hasta ahora Guilherme en la portería; Alejo, Tomeo, Torres y Bueno en defensa; Amath y Biuk en los extremos; Chuki de mediapunta y Latasa como delantero centro.
Este once se repitió en los cuatro primeros partidos de Liga. En el quinto entró Ponceau por el lesionado Chuki, y Marcos André por el tocado Latasa. En el sexto, éste recuperó su plaza a causa de la lesión del brasileño.
Almada ya dejó muestras en pretemporada de que era un técnico nada dado a las rotaciones. En sus primeros cuatro amistosos ante Pafos, los dos frente a Colo-Colo y el Bristol contó con Guilherme en la meta; Koke, Nikitscher, Torres y Garri en defensa; Juric y Alani en el eje de la medular; Amath y Biuk en los extremos y Marcos André y Latasa como delanteros. Sólo hubo dos variaciones: Torres no jugó ante el Pafos ni Latasa frente al Bristol... por problemas físicos.
Tras el meneo del cuadro inglés (4-0), Almada introdujo tres novedades en el 2-2 contra el Burgos: los laterales Trilli y Bueno, más Latasa, que volvía a la punta, desplazando a Chuki a la banda diestra en detrimento de Amath.
Ante la primera derrota liguera del Real Valladolid y, sobre todo, por las malas sensaciones que emanaron de Albacete, es posible que el técnico por fin decida efectuar variaciones tácticas en el once.Hay jugadores que han bajado mucho su nivel, comoMeseguer o Amath, sin que Almada se haya decantado por buscarles relevo, aunque sea de forma momentánea, quizá protegido por el burladero de la condición de invicto del equipo. El mediocentro, por ejemplo, perdió once balones. Su compañero Jukic perdió 15, pero el croata ganó seis duelos de once y el español, dos de seis.
En cuanto a Amath, dio un centro, sólo ganó uno de siete duelos en el suelo e intentó un único regate (¡siendo extremo!), que además no le salió. Unas cifras paupérrimas que tampoco ha mejorado Ponceau, quien apenas ha contribuido al equipo.
Tan malo es girar sin sentido las alineaciones como dejar que se estanquen, pues corren el peligro de acabar pudriéndose.