TRES SEGUNDOS
Siempre nos quedará el balonmano... masculino
El descalabro de fútbol, baloncesto y balonmano femenino encumbra al club presidido por Mario Arranz

Aficionados del Recoletas Atlético Valladolid animan desde las gradas de Huerta del Rey
... Y por supuesto el rugby y su burbuja, que nunca falla. Porque Valladolid, privilegiada ciudad polideportiva por excelencia, va camino, si la suerte no lo impide (porque parece que no queda otra cosa a la que agarrarse), a firmar un año del todo catastrófico y sinigual. El fútbol (Real Valladolid CF) es un auténtico desastre se mire por donde se mire a excepción de esa afición, modélica, fiel y diga de estar en un pedestal con 24.000 abonados que enfilan el largo camino de la injusta penitencia. El baloncesto (Real Valladolid Baloncesto), curiosamente con el mismo apellido que el fútbol, parece sumido en un fatal contagio de incapacidad que le puede llevar a la desaparición, a otra fatal desaparición. El balonmano, balonmano femenino (BM Aula), sigue viviendo en la inopia tras el cambio de gobierno, con un oscurantismo inaceptable más propio del profesionalismo del fútbol que de un club humilde y señero que de la noche a la mañana parece haber perdido sus reconocidas señas de identidad, robadas o más bien regaladas por deseo propio.
El deporte de elite de Valladolid se despeña. El fútbol, camino de Segunda (con un descenso ya virtual) y con la peligrosa incertidumbre de qué pasará, si Ronaldo, el presidente invisible, el presidente en la distancia, vende o no vende y a quién vende. Sin cambiar de colores, el baloncesto sigue empeñado en caminar en el alambre cual funambulista flirteando con el descenso a Tercera (Segunda FEB) que podría llevar, con la deuda que arrastra, superior a los 350.000 euros, a la desaparición. El balonmano femenino, destrozado con la fuga masiva de jugadoras, enfila el camino del anonimato y quien sabe también de la desaparición. Porque su actual gestora, la presidenta, también invisible o cuanto menos muda, ha demostrado que no puede, que no sabe y que ha querido jugar a ser presidente sin saber lo que supone.
¿Y qué nos queda? Por una parte el rugby, que nunca falla, por un lado (VRAC) o por el otro (El Salvador). Aunque no podemos engañarnos que el deporte del oval vive en la privilegiada burbuja de Valladolid, una burbuja de privilegios sin parangón con otras ciudades. Una burbuja de la que también disfruta por derecho propio el hockey en línea y su insaciable CPLV, que sigue ganando terreno poco a poco de puntillas y sin hacer ruido.
Afortunadamente siempre nos quedará el balonmano... por supuesto masculino. El Recoletas Atlético Valladolid ejerce de modelo, líder y abanderado del deporte profesional vallisoletano en la pista, en los despachos y en las acciones sociales. Un club que supo reinventarse tras la desaparición del histórico BM Valladolid y que supo tomar nota para no repetir errores pasados construyendo castillos en el aire. Real Valladolid (fútbol y baloncesto) y Aula... tomen nota. Igual algo se pega. Haría falta.