BALONMNAO / LIGA GUERRERAS IBERDROLA
El Aula se estrella contra un muro
El Caja Rural Aula se topa con la portera del Atlético Guardés, Miriam Sempere, su pesadilla con 18 paradas / El equipo de Salva Puig, intermitente, paga caro sus desconexiones

María Prieto O’Mullony arma el brazo y lanza ante la defensa del Atlético Guardés.
El Caja Rural Aula Valladolid no termina de arrancar y sigue, de momento, lejos de ese equipo convertido por derecho en el catarro de los grandes. Pero por unas circunstancias u otras, no solo ha perdido las señas de identidad que le llevaron a ser, sobre todo en Huerta del Rey, ese Correcaminos imparable, sino que su falta de continuidad a lo largo de los partidos, con desconexiones inexplicables , que acaban siendo su condena.
Ocurrió de nuevo en la visita del Atlético Guardés de la vallisoletana Cristina Cifuentes en su enésimo regreso a la que fue su casa. Al Aula le costó entrar en partido en la primera mitad con desventajas de hasta tres goles (4-7 y 6-9) pero fue capaz de reengancharse para llegar al descanso con el resultado nivelado. Y lo hizo con la pizarra de Salva Puig con la variante ofensiva de atacar con siete jugadoras de campo pese al riesgo de dejar la portería vacía. Así, nubló la cabeza hasta ese momento limpia de un Atlético Guardés que se atascó en ataque con perdidas y sobre todo precipitación.

Imagen del duelo entre Caja Rural Aula y Atlético Guardés
Esa defensa parecía miel sobre hojuelas también en el inicio de la segunda mitad cuando el Aula se puso tres goles arriba obligando a la entrenadora del Atlético Guardés a solicitar tiempo muerto. Fue el momento de la falta desconexión de las vallisoletanas en ataque, al estrellarse cada ataque una y otra vez en la portera visitante Miriam Sempere, convertida en pesadilla con hasta 18 paradas. En un abrir y cerrar de ojos el conjunto gallego no solo igualó el partido (18-18) sino que recuperó el mando en el marcador en buena parte gracias a su portera y también a Cristina Cifuentes entre líneas.
El Aula, sin capacidad para correr y cuando lo hizo se estrelló contra Sempere, fue una caricatura, un equipo blando y sin continuidad en la que también, parece haber perdido la alegría sus jugadoras más osadas de cara a portería. Así, desperdiciando también un penalti, el Atlético Guardés abrió una brecha en el marcador a cuatro minutos para el final que era definitiva. Salva Puig solicitó tiempo muerto añadiendo una nueva variante defensiva, con una doble defensa mixta ante Paula Fernández y Cacheda pero ya no había tiempo, entre otras cosas porque había que hilar fino en ataque y no lo hizo.