BALONMANO / LIGA PLENITUDE ASOBAL
El Recoletas rescata un punto de fe en Cuenca
Los gladiadores azules, sujetados de nuevo por su portero Bar, junto a Álvaro Martínez y Alejandro Pisonero en ataque, logra un valioso y trabajado empate (30-30) en la siempre complicada pista de El Sargal

Álvaro Martínez, máximo goleador, en su trabajo de guerra de guerrillas en el pivote, lanza ante Tonicher.
Quien todo sabe sufrir, a todo puede atreverse. Y este Recoletas Atlético Valladolid, pese a estar aún en periodo de ensamblaje, aprendizaje y acoplamiento, muestra esa capacidad de sufrimiento insuflada en vena por Pisonero. Cierto es que el equipo a veces peca de precipitación e incluso vértigo pero el desparpajo de los ‘pequeños’, en Cuenca representado por la voracidad de Alejandro Pisonero, un puñal cuando el equipo necesitaba oxígeno en ataque asumiendo la responsabilidad, le hace ser un equipo complicado de noquear.
Cuenca no era una plaza fácil, todo lo contrario, prácticamente esquiva para el Recoletas. Pero el equipo de Pisonero, sujetado otra vez por su portero Juan Manuel Bar, con otras 16 paradas para la causa, se agarró a la épica en un partido en el que mandó en el marcador en la primera mitad gracias al excelente trabajo en las trincheras en los seis metros a cargo del pivote Álvaro Martínez, todo un dolor de cabeza para el eje central defensivo de Cuenca.

Toledo penetra entre líneas entre Tavares y Neves.
Golpes muy francos desde El Sargal
- Portería. Si el año pasado sufrió con su portería con las lesiones, esta campaña la llegada de Juan Manuel Bar otorga solidez. otras 16 paradas sumadas a las dos también decisivas en el arreón final de Forns.
- Respuesta. El equipo supo sufrir para rescatar un valioso triunfo en El Sargal. Con tres abajo (29-26) y solo cinco minutos por jugarse, Alejandro Pisonero asumió la responsabilidad del ataque.
- Tiempo muerto. El atasco en el tramo final obligó a David Pisonero a quemar su última bala (segundo tiempo muerto a cinco minuto), bala que necesitó en la última jugada.
Pero los errores se pagan con exclusiones, una falta en ataque de Toledo y dos lanzamientos errados por precipitación y el despertar del REBI Cuenca, liderado por su fichaje Barcelo (9 goles), coincidió con las fases de inferioridad numérica.

Dimitrioski vuela desde el extremo ante el portero del BM Cuenca Tonicher.
Las exclusiones, algunas rigurosas y no vistas con el mismo rasero que en el área conquense, propiciaron que Cuenca mandara en el marcador con una máxima que alcanzaría los tres goles (29-26) a poco más de cinco minutos para el final. El segundo tiempo muerto, obligado, de Pisonero en la segunda mitad ejercería de resorte para la reacción de su equipo, que volteó el marcador con la colaboración de sus dos porteros para ponerse 29-30. Barcelo igualó y el Recoletas, echando de menos otros tiempo muerto ya agotado, dispuso del último ataque, desordenado, que no fructificó(30-30).