Diario de Valladolid

TRES SEGUNDOS / OPINIÓN

Cuando la cantera del Real Valladolid Baloncesto es mera figura decorativa

Foto de plantilla del Real Valladolid Baloncesto antes de la marcha de Gilbert. / ANA PUENTE / RVB

Foto de plantilla del Real Valladolid Baloncesto antes de la marcha de Gilbert. / ANA PUENTE / RVB

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Sana envidia de ver a España con los Gavi, Ferrán, Pedri, Williams y compañía siendo la tercera selección más joven en el Mundial de Catar. Sana envidia y orgullo vallisoletano de ver como David Pisonero, ante la cruel plaga de lesiones que asoló al Recoletas BM Atlético Valladolid en el arranque de temporada quebró el llanto y las lamentaciones dando un paso hacia adelante para mirar hacia abajo, hacia la cantera.

Incluso en el fútbol (y hablo del Real Valladolid) se ven brotes verdes con la  apuesta por la cantera pese al empeño del presidente Ronaldo (el que está pero no está) de dar cuartelillo en el banquillo a su compatriota y amigo Baptista en el filial. Es cierto que Fresneda o Lucas Rosa, por poner los ejemplos más claros, cuentan con una calidad innegable, pero tiene que existir la figura del visionario, llámese entrenador, que se la juegue mirando de arriba hacia abajo, mirando hacia las cavernas, hacia la cantera, cuando lo más fácil es mirar hacia arriba, llorando, pidiendo recambios, pidiendo jugadores.

Hablar de apuesta por la cantera en Valladolid se puede extrapolar a casi todos los clubes. La cantera tiene valor en el CPLV, sobre todo en su equipo femenino; en el rugby, tanto en el Quesos como en el SilverStorm a pesar de los muchos, quizás demasiados, fichajes de jugadores extranjeros. Casualidad o no, en todos menos en uno, en el club de baloncesto, en un Real Valladolid Baloncesto en el que la cantera es o cuanto menos da la sensación de ser una mera figura decorativa.

La sana envidia te aborda, te aprieta, te hace pensar e incluso te agobia viendo el último partido del Real Valladolid Baloncesto ante Ourense. Un partido en el que se ganó jugando mal (sobre todos en dos primeros cuartos para olvidar) pero en el que se perdió la gran oportunidad de dar valor a su cantera. Tras la fuga de Gilbert y el pésimo inicio de partido de Belemene (condenado al banquillo) era la ocasión propicia ante un rival menor como es Ourense, para mirar a dos de los jugadores que entrenan con el primer equipo como son Pablo Martín y Lambás, que por lo visto el sábado y en el partido del equipo EBA ayer en Pisuerga no están ni arriba ni en el filial (al menos de cabeza). Un minuto de gracia a PabloMartín, el último, cuando todo el pescado estaba vendido, no es apostar precisamente por la cantera ni precisamente para ponerse una medalla. Paco García prefirió girar la cabeza y apostar por el undécimo jugador de la plantilla, Gregg Gantt, con nada menos que 30 minutos de juego.

Una cantera que de forma caprichosa y de enganche para la ciudad tuvo años atrás un papel fundamental en la refundación del club pero que, poco a poco, ha ido perdiendo protagonismo hasta tener un papel prácticamente residual con la presencia de un único jugador en el primer equipo en la figura de Sergio de la Fuente enfilando ya sus últimos años  de carrera.

La realidad es que la cantera del Real Valladolid Baloncesto, sonrojada en años anteriores incluso  por clubes de la misma ciudad (llámense San Agustín o CB La Flecha), visto lo visto, tiene su principal y casi único valor a día de hoy en la fuente recaudatoria que supone para el club con las cuotas de sus jugadores, y los padres como benditos ‘paganinis’.

tracking