Diario de Valladolid

LIGA ASOBAL

Mucho camino por recorrer

En vísperas del derbi ante el Ademar en la Copa CyL, un Recoletas visiblemente cargado de piernas vuelve a mostrar dudas ante un rival de rango inferior como es el Villa de Aranda

El ‘gigante’ del Recoletas Robin Dourte lanza desde el pivote tras superar la defensa arandina.-J. M. LOSTAU

El ‘gigante’ del Recoletas Robin Dourte lanza desde el pivote tras superar la defensa arandina.-J. M. LOSTAU

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Guillermo Velasco
Valladolid

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A diez días del estreno liguero en la Liga Asobal 19-20, el Recoletas Atlético Valladolid sigue verde, muy verde, demasiado verde. Ayer, visiblemente cargado de piernas, volvió a abrir la caja de las dudas ante un rival de rango inferior, de la División de Honor Plata, como es el Blasgón y Bodegas Ceres Villa de Aranda. Como hiciera días atrás ante el BMZamora, la más que evidente superioridad física y técnica del conjunto vallisoletano, tan solo se vio con cuentagotas.

La primera mitad, nefasta, sin ritmo y con escopetas de feria, el Recoletas se mostró incapaz de superar a un valiente Villa de Aranda que mostró su hambre por volver a ser el que era. El conjunto burgalés tan solo dio su brazo a torcer en los compases finales de la primera mitad tras llegar a cinco minutos para el final con empate en el electrónico de Huerta del Rey (10-10).

La mala selección de lanzamiento condenó al equipo de Óscar Ollero, ramplón y a merced del portero rival, Luis de Vega, sin duda protagonista.

La segunda mitad cambió el guión como era lógico aunque sin hacerlo con determinación como se esperaba. Los ‘nuevos’ siguen fuera de juego. El brazo de Patrianova, un arma que puede y debe de dar muchos réditos, sale a relucir en contadas ocasiones, el gigante Dourte sigue siendo un islote en el pivote con un balonmano diferente, y el cubano Claudio Ramos sigue perdido. Fue el juego de continuidad con los balones a los extremos, tanto a Serrano (muy cerca del jugador que era antes de su grave lesión) como a Dani Pérez, el que rompió el partido aunque sin rentas concluyentes. Un heroico Villa de Aranda logró mantenerse en pie a base de su persistencia y los latigazos de su lateral derecho Juan de Dos Linares.

Pese a que el Recoletas hizo pensar con dos zurriagazos (15-10 en el minuto 32 y 23-18 en el 46) que iba a acabar con la resistencia arandina para acabar con una plácida y convincente victoria antes de la Copa de Castilla y León del próximo fin de semana, el partido volvió a trabarse con pérdidas y un juego trabado y deseoso de poder correr. Y es que el Recoletas necesita meter una marcha más para poner en franquicia los partidos, como ocurría la pasada campaña y como parece que va a ocurrir en este ejercicio.

Si las ‘pedradas’ de Patrianova y Rubén Río no salen a relucir el Recoletas, como se demostró ayer, tendrá problemas. Y más si no sabe, como ayer ocurrió, poner balones sobre su gigante, sobre una torre como es Dourte que debería de servir, al menos ayer, para no quedar en evidencia ante una defensa pequeña como era la del Villa de Aranda. El camino por recorrer todavía es largo. El Ademar ejercerá de termómetro el sábado.

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