Diario de Valladolid

Alimento para toda una ciudad

El Aula Alimentos de Valladolid hace historia al meterse en la final de la Copa de la Reina al ganar a Elche tras una prórroga / El rival, Bera Bera / 29 años después, Valladolid vuelve a una final

Las jugadoras del BM Aula Alimentos de Valladolid, eufóricas,  festejan ayer tras el pitido final el pase a la final de la Copa de la Reina en Baracaldo.-PHOTO DEPORTE

Las jugadoras del BM Aula Alimentos de Valladolid, eufóricas, festejan ayer tras el pitido final el pase a la final de la Copa de la Reina en Baracaldo.-PHOTO DEPORTE

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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Los placeres del mundo son nuestro único alimento. La última gota nos mantiene todavía vivos. Y el Aula Alimentos de Valladolid demostró ayer que su raza, su deseo y su capacidad de sufrimiento es capaz de mover una montaña. Una montaña como la que movió con esas mismas señas de identidad hace ya 29 años el Universitario, el único equipo vallisoletano, hasta ayer, que logró tocar el cielo colándose en una final de la Copa de la Reina. Aquel Universitario recordado por los románticos del balonmano, de la mano también de un técnico efervescente como Carlos Colmenero, con las Blanca, Paloma, Cuca García, Laura, Nuria Tascón y compañía, fue igualado en la tarde de ayer en Baracaldo por un BMAula Alimentos de Valladolid que supo sufrir ante el Elche Mustang, al que batió tras una agónica prórroga (28-29; 25-25 al término del tiempo reglamentario).

Un triunfo para soñar, un triunfo para recordar, un triunfo para alimentar a toda una ciudad. El Aula Alimentos de Valladolid, en el más difícil todavía, logró multiplicarse a la enésima potencia para hacer frente a sus bajas, a su cansancio acumulado en la dura, durísima batalla del día anterior frente al Granollers y frente a sus miedos.

Pero la retentiva es el sello de la capacidad. El Aula se acordó de las semifinales de hace tres años y de su puesta escena el pasado año ante el Bera Bera, cuando en ambos casos acabó ahogándose víctima de sus miedos a creerse mejor. Ayer, por unos momentos, tras una primera mitad casi perfecta en la que se fue al descanso con cuatro goles de renta (12-16), ese miedo escénico apareció cuando su rival ilicitano consiguió dar la vuelta al electrónico (23-22 a falta de 11 minutos).

Pero en esta ocasión el conjunto de Peñas, lejos de arrugarse, volvió a levantarse para mantener a raya a un adversario liderado por Jeniffer Gutiérrez (10 goles) y Ana Isabel Martínez (7). De nuevo, como ocurriera un día antes, el impagable trabajo de Cristina Cifuentes, una ‘gladiadora’ en toda regla en ataque y en defensa, resultó determinante junto a la aportación en ataque de Elena Cuadrado, todo un puñal en ataque con otras nueve dianas.

El Aula no se descompuso ante la lógica reacción de su adversario. Su paciencia para atacar la defensa abierta ejerció de llave para abrir la codiciada puerta de la final. Solo las pérdidas de balón y las faltas en ataque, que castigaron casi por igual a uno y otro equipos, impidieron que el Aula no tuviera que esperar al tiempo extra para sacar el partido adelante e igualar la marca lograda en 1990 por aquel histórico Universitario de Valladolid. La lesión de Bolling (tobilllo) a poco más de cinco minutos para el final no hizo si no dar aún mas valor al logro del bravo conjunto vallisoletano.

Porque el Aula supo defender con acierto la última posesión del Elche para evitar la prórroga. Luego, pese a todo más entero por las rotaciones, el Aula en el tiempo extra pudo dar la puntilla y meterse en la final de hoy (28-29).

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