La estrella fue Miguel
El Valladolid B gana al Navalcarnero con dos goles suyos y la vista puesta en Waldo
Los jugadores blanquivioleta felicitan a Miguel tras su primer gol de la tarde.-J.M. LOSTAU
El fútbol es tan suyo que no admite ingerencias. Una multitud puede determinar quién será el protagonista de un partido que él, caprichoso, voluble e individualista, elige la estrella del día. En el Mundial de España cogió del pescuezo a Paolo Rossi para subirlo al podio. Ni antes ni después el delantero fue apenas nada en el panorama internacional.
El partido de ayer tenía mesa reservada para Waldo. Su nombre no ha dejado de sonar desde que Hervías cerró el carpesano de la temporada y el Real Valladolid, el de Primera, contempló su salto como forma de paliar la ausencia del riojano. Un visto y no visto tras llegar en enero.
Y Waldo, que por fútbol y no por negocios debía ocupar desde ese mes el hueco en el vestuario ahora propiedad de Plaza, vio cómo casi todos los ojos de los Anexos se fijaban en él. Un examen para una sola plaza con nota mínima y cientos de profesores.
El pacense no lo hizo mal, más bien lo contrario, pero se le vio algo envarado por esa responsabilidad de jugar en dos equipos. Tuvo sus arranques de velocidad explosiva en los que saca dos metros a los rivales cuando estos se dan cuenta de que ha arrancado. También recetó un par de sus tiros secos y duros, como de tirachinas gigante. Y algún pase cuando el juego le cerraba hacia la banda.
Fue un buen secundario, pero la estrella se llamó Miguel, que otras veces ha sido actor de reparto y algunas sólo figurante. El tudelano, superviviente de Futbol Draft en su busca de los talentos del futuro, marcó los dos goles locales, que dieron al filial una victoria que le coloca cerca de la salvación. A falta de los partidos de hoy, el descenso se aleja a 7 puntos.
Su tocayo y entrenador, Miguel Rivera, los definió a la perfección: «uno de delantero centro y otro de genio». El de ariete sirvió para abrir el marcador en el minuto 12. Un buen centro de Apa fue tocado en el segundo palo por Casi, para que Miguel entrase al remate en boca de gol. Una buena jugada colectiva.
El de figura llegó en las postrimerías. Dos minutos después del 1-0 se produjo el empate, al enviar Cifo el cuero a la escuadra tras un despiste defensivo colectivo. La igualada campeó hasta el minuto 83, hasta que Miguel cogió el balón cerca del pico izquierdo del área grande, pero unos cuantos metros fuera de la zona de penalti, para enviarlo a la escuadra tan ajustado que pareció irse fuera desde la tribuna, más próxima al otro palo.
No hubo tiempo para más en la lucha entre un equipo local que fue a ganar y un visitante madrileño que vino a empatar pese a su extrema necesidad de victoria para huir de la zona de descenso. Su racanería obtuvo el justo pago.
Los locales gozaron de más ocasiones para marcar, pero Héctor estuvo espléndido en la portería. Primero voló para despejar de la cruceta una falta directa ejecutada con maestría por Zalazar y después neutralizó un tiro de Waldo, que controló el balón y lo empalmó sin que botase.
El mérito añadido del filial fue hacer frente con garantía a las bajas, que diezmaron su retaguardia. Samu y El Hacen están con el primer equipo, por lo que Guille fue el portero y Javi bajó para hacer pareja con Kike en el mediocentro. Tampoco jugaron los centrales habituales. Jaime y el comodín Raúl suplieron con acierto al sancionado Salisu y el tocado Mario. Esto es un equipo, no un once.