Diario de Valladolid

Caramelo balsámico

El Recoletas frena la sangría sufrida en sus partidos como local y da un paso de gigante para asegurar la permanencia tras doblegar al inofensivo Cangas de los veteranos Muratovic y Javi Díaz

Víctor Rodríguez arma el brazo en suspensión antes de lanzar tras la vigilancia de Vujovic y Gavidia sobre su compañero en el pivote Abel Serdio .-J. M. LOSTAU

Víctor Rodríguez arma el brazo en suspensión antes de lanzar tras la vigilancia de Vujovic y Gavidia sobre su compañero en el pivote Abel Serdio .-J. M. LOSTAU

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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El Recoletas Atlético Valladolid pudo por fin poner freno a la sangría en los partidos de esta temporada en su fortín de Huerta del Rey. Con luces y sombras y durante muchos minutos entre bostezos, pudo sacar adelante su partido ante el inocente Cangas Frigoríficos Morrazo y con ello dar un paso de gigante para certificar la permanencia. Los ‘gladiadores azules’ tuvieron que esperar más de 45 minutos hasta verse vencedores ante un equipo con muy pocos recursos y más que previsible que sigue con el agua al cuello aunque de momento, tras el nuevo tropiezo del Teucro ante el Anaitasuna, sigue fuera de los puestos de descenso.

Un triunfo balsámico que no convincente. Porque el Cangas sigue viviendo de la magia que aún desprenden dos ‘cuarentones’ como son Javi Díaz y Alen Muratovic. El portero se erigió durante más de medio partido en flotador de su equipo mientras Muratovic, con canas y ya sin su brazo ejecutor, sigue a sus 40 años dando lecciones, fintando e inventándose pases imposibles que ejercen también de salvoconducto, aunque no lo sepan aprovechar sus compañeros, en especial el pivote Cerqueira, estrellado una y otra vez ante un buen Carlos Calle.

David Pisonero, posiblemente por primera vez en lo que va de campaña, evitó inventar y repartir minutos por doquier entre sus jugadores como si fuera el Barça. Sabedor de lo mucho que se jugaba ayer en el envite dejó a Héctor González de espectador en el banquillo dando mayor protagonismo a Víctor Rodríguez, especialmente activo durante el primer tramo del partido, y a Adrián Fernández, que alternó su posición natural de central con la de lateral izquierdo.

Pero lejos de la perfección y por supuesto de enamorar, el Recoletas Atlético Valladolid tuvo que esperar al minuto 45 para dar la puntilla a su inocente adversario. Tras una sequía anotadora de casi ocho minutos y viendo que el Teucro se le subía a las barbas tras desaprovechar hasta en dos ocasiones el ponerse a un solo gol, el técnico vallisoletano solicitó tiempo muerto en busca de soluciones.

Soluciones que no tardarían en llegar porque del inquietante 18-16 se pasó en un abrir y cerrar de ojos tras despojarse del miedo a un 21-16 que servía para romper definitivamente el partido. La entrada del argentino Gastón Mouriño en lugar del vigilado Abel Serdio, curiosamente ayer secado por completo por la férrea defensa gallega, sirvió para dar alas al equipo. Unas alas desplegadas también por mediación de Roberto Pérez, todo un punzón en el juego entre líneas, y por un Carlos Calle que ayudó a frenar el despertar del Cangas, espoleado por los cincuenta ruidosos e incansables aficionados que animaron desde la grada procedentes de territorio gallego.

El 21-16 a diez minutos para el final del partido dejó mutilado a un Cangas, sujetado hasta entonces por el ex BMAtlético Javi Díaz y por los contados espasmos a cargo del portugués Augusto y David Iglesias, que terminaba arrojando la toalla ante el empuje vallisoletano.

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