Regreso al pasado en El Alcoraz
El Real Valladolid recuerda al equipo sin alma de la época de Luis César con una pareja de centrales que hizo agua en 90 minutos

Un desaparecido Borja cabecea un balón que golpea en el jugador del Huesca.-PHOTO-DEPORTE
Sergio González se metió en el famoso coche DeLorean DMC-12 de la película ‘Regreso al Futuro’ marcó la fecha marzo de 2018 y el Real Valladolid se convirtió en el equipo ramplón, simple, errático y sin alma que se padeció durante muchas jornadas en la era Luis César. El conjunto blanquivioleta vivió el peor partido de la época Sergio, rememorando fallos y vicios del pasado. Un traspié que nadie se esperaba y que hace encender las alarmas en Zorrilla. En El Alcoraz regresaron esos fantasmas de Córdoba, Reus, de la mañana de Semana Santa en Sevilla, o de Anduva.
El partido se perdió por la defensa. Desde hace ya unos partidos (Celta, Rayo Vallecano o Leganés) se está demostrando que la seguridad que la pareja Olivas-Calero ofreció en el primer tercio de la temporada se ha perdido. Los dos centrales se repartieron errores groseros. Cantaron en tres de los cuatro goles y convirtieron a los delanteros del Huesca, hasta ayer los menos goleadores de LaLiga, en auténticos ‘botas de oro’. Incluso la ausencia de Calero contra el Villarreal, por acumulación de tarjetas, puede ser un alivio para la zaga. Los cantos de sirena no le han sentado nada bien al de Boecillo. Es el décimo partido que el equipo encaja gol, desde aquel 0-0 contra el Eibar en noviembre.
Ahora, a mercado de invierno pasado, es fácil hablar, pero ayer se volvió a demostrar que este equipo necesita un medio centro ofensivo. En la solución para tapar la ausencia de Míchel, Sergio optó por la fácil: poner a Borja. Pero una vez más, y ya van unas cuantas, se demostró que su perfil es muy parecido al de Alcaraz. Ninguno de los dos crearon juego para un Real Valladolid que solo creó peligro durante los diez primeros minutos. Un comienzo que fue esperanzador con varias oportunidades, pero también donde se presagió el pozo sin fondo en el que se convirtió la defensa.
El pésimo partido de la zona central del centro del campo y de la zaga eclipsó al resto. Guardiola no entró en juego, al igual que Toni, una vez más. Solo Óscar Plano mantiene su alto nivel y es el encargado de echarse al equipo en momentos claves. Aunque está claro que lo suyo con el VAR (en esta ocasión gol bien anulado) es una relación sin futuro.
La cosa no es perder, sino cómo se perdió en Huesca. Yayer Sergio González tampoco acertó con nada. Ni con el ‘once’ ni con los cambios posteriores. El catalán no quiso arriesgar dando un giro desde el principio y se basó en el ‘más de lo mismo’. Los cambios que realizó no aportaron nada incluso el tercero, en el minuto 81, de Anuar por Kiko Olivas con 4-0 chirrió.
El Real Valladolid de Sergio vivió en Huesca su primer tortazo. Las anteriores derrotas entraron dentro de la lógica, incluso algunas fueron injustas. Habrá que comprobar si el equipo se levanta de la lona, como ha ocurrido en anteriores situaciones, o el derechazo sufrido es más duro de lo pensado. Ahora es el momento para escapar del peligro, Sergio debe subirse al DeLorean y encender el mecanismo del condensador de flujo, alcanzar la velocidad de 88 millas por hora y regresar a la fecha actual.