DANI GORDO
«Estamos viviendo el mito de la aldea de Asterix y Obelix»
El técnico vallisoletano ejerce de faro del equipo de la pequeña localidad segoviana de apenas 3.000 habitantes, líder de la categoría que sueña con el ascenso a la Liga Asobal

-J. M. LOSTAU
La excelsa escuela vallisoletana de entrenadores puede presumir de haber catapultado a otro técnico pulido en los patios de sus colegios a la élite. Dani Gordo, con apenas 37 años, lleva los destinos del viveros Herol BMNava, equipo de la División de Honor Plata masculina que llega al parón invernal como líder y máximo candidato al codiciado ascenso a la Liga Asobal, categoría que se le escapó de la yema de los dedos la pasada campaña en la fase de ascenso y que ya ha probado en su etapa en Ademar primero a la sombra de Manolo Cadenas y después como primer entrenador durante dos campañas. Dani Gordo, salido de los patios de la Enseñanza, como tantos otros triunfa lejos de casa sin olvidar sus raíces ni a maestros como Pastor, ‘Jota’, Cadenas o Colmenero. Tras su exilio voluntario en las Islas Feroe, Dani Gordo, intenta hacer historia cual ‘Panoramix’ en la pequeña Nava de la Asunción. Una localidad segoviana de apenas 3.000 habitantes, que vive desde hace tiempo por y para el balonmano y que pretende derribar el muro de la lógica para llegar a la teórica, solo teórica tierra prohibida de los grandes, la Liga Asobal. El técnico vallisoletano, ya 11 años lejos de casa, tiene casi la mitad del camino andado al liderar su equipo la División de Honor Plata.
Pregunta.- Llegar y besar el santo. Acaba el año y llega al parón como líder de la División de Honor Plata y con las ilusiones de ascenso intactas
Respuesta.- Después de quedarnos el año pasado en la fase a un solo gol, del ascenso, el objetivo era mejorar. Y creo que lo hemos hecho en lo cualitativo y en lo cuantitativo al tener un punto más que la temporada pasada y también mejor clasificados. Somos conscientes de que estamos bien y de que estamos muy cerca de un éxito que no es otro que el ascenso a la Asobal.
P.- ¿Qué balance hace?
R.- Soy inconformista por naturaleza y aunque en Nava hemos sido un equipo dominador fuera de casa se nos han escapado puntos pese a competir en todos las pistas. Es un sabor agridulce y por eso teneos que estar alerta.
P.- ¿Cómo se afronta el hecho de tener que ganarse las habas en el exilio?
R.- Ya estoy acostumbrado. Podría decir que ahora, por la cercanía de Nava de la Asunción con Valladolid, estoy más en casa que nunca. Tengo 37 años y desde los 26 estoy fuera de mi casa. Es una constante en mi vida.
P.- ¿Cómo es posible que en un pueblo como Nava de la Asunción, con apenas 3.000 habitantes, exista ese hechizo con el balonmano?
R.- Estamos viviendo el mito de la aldea de Asterix y Obelix. Nava siempre ha sido un pueblo con mucha tradición balonmanística. Muchos jugadores han salido de allí y también entrenadores. Estos últimos años la entrada de Julián Mateo (Viveros Herol) ha sido terminante para ir dando pasos de gigante.
P.- ¿El único objetivo es entonces el ascenso?
R.- El equipo estaba construido para eso pero la realidad, con las lesiones de Rosales y Álvaro Rodríguez, nuestros dos mejores jugadores en ataque y defensa, nos hacen ser prudentes y tener los pies en el suelo. Vamos a seguir con la misma ambición pero la realidad es esa.
P.- Usted pese a no haber salido de San Viator pertenece a esa envidiada y mágica escuela de entrenadores vallisoletana que se busca la vida lejos de casa y... triunfa.
R.- Es un orgullo pertenecer a la distingyida escuela vallisoletana. De alguna forma u otra todos tenemos un vínculo con la ciudad y con su balonmano, el del extinto BMValladolid. Yo no he estado en el BMValladolid pero admiro esa forma de interpretar el balonmano de siempre y también en cierto modo ha sido una base para mi. Ese balonmano no lo he vivido en primera persona pero lo he sufrido y me ha ayudado a crecer.
P.- Usted estuvo como ayudante de Manolo Cadenas para luego coger las riendas de todo un Ademar en la Asobal. ¿Te gustaría volver a ocupar otra vez esos galones sin la presión que tuvo en León?
R.- La Asobal no es algo que me obsesione, la verdad. En Ademar me tocó vivir y padecer la época de vacas flacas pero estoy orgulloso de lo conseguido allí en la época más difícil del club. Ahora lo que prima en mi es sentirme parte importante de un proyecto y en Nava me siento importante.
P.- ¿Hasta cuando tiene contrato?
R.- Hasta 2020.
P.- ¿Desde la distancia como ve al Recoletas Atlético Valladolid?
R.- Veo al club asentado, que es lo más importante. Goza de buena salud en el tema económico y cuenta con una masa social importante. ¿Qué más se puede pedir?El proyecto deportivo acabará yendo de la mano. Los cambios en el deporte siempre llevan consigo momentos de dudas.
P.- ¿Le sorprendió el adiós de Nacho González y la forma de abandonar el club?
R.- Nacho González pasará a la historia por haber sido capaz de ascender al Atlético Valladolid. Y yo que estoy en la División de Honor Plata sé lo difícil que es. Eso nadie se lo va a quitar como cuando Pastor ganó las dos Copas del Rey o la Recopa de Europa.
P.- ¿Y ‘su’Ademar de León, donde estuvo 10 temporadas, tres en el primer equipo?
R.- Lo veo muy cambiado. Todos los sacrificios que se hicieron en aquella época a nivel económico y personal en pro de la salud del club se ven ahora recompensado. Pone en valor todo lo que se hizo en esas tres temporadas que me tocó vivir con el freno de mano echado a tope y con un concurso de acreedores de por medio.
P.- Valladolid acoge la próxima semana la fiesta por antonomasia del balonmano de formación con los Campeonatos de España, que usted conoce bien en su etapa al frente de Castilla y León.
R.- Estos campeonatos CESA suponen poder adentrarse en el balonmano del futuro. Es algo muy gratificante. Yo pude vivirlo como entrenador y después como director deportivo con jugadores que hoy están en la élite (Carrillo, Castro, Piñeiro, Nico López, Mario López, Jaime Fernández...).