Diario de Valladolid

«Es un orgullo para mí el poder ser profeta en mi tierra»

El capitán del Carramimbre Ciudad de Valladolid, estandarte e icono del nuevo club, cumple 100 partidos con la camiseta de las ardillas con el deseo de seguir ejerciendo de líder

El presidente Mike Hansen y el director general Saúl Hernández, escoltan al capitán Sergio de la Fuente.-J. M. LOSTAU

El presidente Mike Hansen y el director general Saúl Hernández, escoltan al capitán Sergio de la Fuente.-J. M. LOSTAU

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Guillermo Velasco
Valladolid

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Con la trágica desaparición del histórico Club Baloncesto Valladolid hacía falta alguien que acudiera al rescate para llenar un hueco que para muchos, que para todos, parecía irreparable. Mike Hansen no dudó en coger el toro por los cuernos asumiendo casi sin querer la responsabilidad de salvar de las siempre agresivas garras del olvido a un deporte, el baloncesto, que siempre dio mucho y distinguió a la ciudad.

El presidente de las ‘ardillas’ no dudó en ningún momento en dotar al nuevo club con algo que careció el antiguo como era contar con denominación origen propia y con gente de la casa con la que el aficionado se pudiera identificar. Y aquí apareció la figura de Sergio de la Fuente. El capitán del Carramimbre Ciudad de Valladolid ejerció de gancho de ese primer proyecto que quería por una parte romper con el pasado y por otra, en cierto modo, ‘vallisoletanizarlo’.

Casi tres años y medio después Sergio de la Fuente sigue siendo, como su presidente Mike Hansen, una de las columnas vertebrales sobre las que se sujeta aquel ilusionante proyecto inicial. El pasado domingo el ala-pívot vallisoletano cumplía su partido número 100 con la camiseta de las ‘ardillas’. 100 partidos con una lesión de casi media temporada en el dique seco de por medio para ejercer, para seguir ejerciendo de principal estandarte e icono identificativo del Carramimbre CB Ciudad de Valladolid.

Sergio de la Fuente, con 29 años, se muestra orgulloso de poder escribir una de las páginas del baloncesto. «Es un orgullo para mi el poder ser profeta en mi tierra, algo que en el deporte de hoy en día es cada vez más complicado», indicaba ayer.

El ala-pívot del Carramimbre Ciudad de Valladolid pudo festejar su centenario con triunfo pese a que su actuación no fuera ni mucho menos la deseada. «Es cierto que ante Granada no firme precisamente mi mejor partido pero ganamos, que al final era el objetivo y sobre todo la mejor forma para festejar mis cine partidos con la camiseta del equipo de mi ciudad».

El jugador nacido en Vitoria pero criado en Valladolid lleva la raza, posiblemente la heredada por su padre Félix de la Fuente, grabada en su piel. Es su ADN, un jugador que lo da todo sobre la cancha con el riesgo que ello lleva consigo como puede ser ese exceso de adrenalina y revoluciones que le lleva en muchas ocasiones a desbocarse. «Tengo 29 años y mi capacidad de mejora aún es muy grande. Trabajo para seguir creciendo como jugador y qué mejor forma de hacerlo que en mi ciudad y ante mi gente».

Sergio de la Fuente, que firma su continuidad (como lo hace casi todos los jugadores de baloncesto) año a año, no se ve vistiendo otra camiseta. «Ojalá pudiera acabar mi carrera profesional en casa como lo hizo Lalo García. ¿Un sueño? Me gustaría poder ayudar a dejar al equipo en la ACB. Es más que un deseo que me gustaría ver hecho realidad algún día».

La llegada de Paco García al club ha dotado al equipo de un gen competitivo que antes no tenía. «Paco García es el mejor entrenador que puede tener este club. Tengo la gran ventaja sobre el resto de compañeros de saber de cómo es, cómo exige y cómo entrena».

Por último De la Fuente lanzaba un mensaje a la afición. «Ojalá sigan sumándose al pabellón aunque sabemos que tenemos que dar lo mejor de nosotros para enganchar».

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