El VRAC acelera
Arrolla a la Santboiana 34-21 y escala al segundo puesto / Wessel-Bell juega con la nariz rota

John Wessel-Bell, con una protección en la nariz, evita el placaje de la Santboiana.-ROBERTO FERNÁNDEZ
El VRAC Quesos Entrepinares mostró ayer sus dos versiones, una pésima en el primer tiempo y otra magnífica tras el descanso que le permitió borrar lo ocurrido en 40 minutos nefastos y remontar con bonus incluido. Al buen juego de los hombres de Diego Merino se unió la casta de John Wessel- Bell, que jugó con la nariz rota. En el minuto 9 sufrió un durísimo golpe en el rostro y en el 21 volvió al campo con una protección y aguantó hasta el final.
La Santboiana aprovechó los reiterados fallos del VRAC en la primera parte y se retiró al descanso con una renta de 11 puntos (10-21) merced a los tres ensayos y los lanzamientos posteriores a palos. El equipo catalán, que ya había encajado tres derrotas en las seis primeras jornadas, sacó a relucir los defectos del VRACcada vez que se acercó a la línea de 22.
En el segundo tiempo cambió el panorama de inmediato y a los jugadores del VRAC les bastaron ocho minutos para remontar. En la primera jugada de ataque Álvar Gimeno sirvió un pase excelente a Fede Castiglioni, quien logró el ensayo sin ninguna oposición. El propio Gimeno puso la guinda a su extraordinaria actuación con otro ensayo que volteó el marcador.
En el segundo tiempo apareció en Pepe Rojo el VRAC Quesos Entrepinares de las grandes citas que un recital en ataque y en defensa. Tuvo casi siempre el oval en su poder y evitó que la Santboiana se acercase a la línea de marca. De hecho, los catalanes no lograron ni un punto tras el descanso.
DIEGO MERINO, SATISFECHO. El entrenador del VRAC destacó la reacción de su equipo. «En la primera parte tuvimos problemas por pérdidas de balón y contraaataques de ellos. En la segunda estuvimos más organizados y no les hemos dado oportunidades, no han sacado balones claros. Seguimos creciendo y este triunfo nos sirve para coger moral. Los equipos se refuerzan, crecen y se sienten poderosos, cada partido es una final». Merino elogió el espíritu competitivo de Bell. «Tenía la nariz rota pero ha querido seguir jugando. Ha estado curándose todo el rato, sabía que era necesaria su participación».