Justicia poética en los Anexos
El filial derrota por 1-0 a un Rápido duro y tosco gracias a un gol de Kike al final del encuentro

El central Salisú avanza con el balón controlado.-PABLO REQUEJO
A la justicia poética le sucede con el fútbol como con la vida: suele aplicarse pero no de forma axiomática. Ayer sin embargo resplandeció en los Anexos, donde un equipo fue a jugar al fútbol y otro a no jugar y a que tampoco lo hiciese el rival. El dios del balompié premió las ganas, más que la brillantez, del primero, concediéndole un gol en el minuto 86.
Kike se fabricó una jugada en el borde del área avanzando en paralelo a la línea hasta la llegar casi a su esquina izquierda. Allí pergeñó un disparo cruzado, angulado y poderoso, que dio la primera victoria liguera a los locales, después del empate in extremis del Sanse en la primera jornada.
El Rápido, equipo revelación la pasada temporada, ha perdido a muchos de sus jugadores señeros y es colista. Llegó a Valladolid con la presión de las derrotas por 4-0 ante la Cultural y 0-3 frente al Navalcarnero, además de la de Copa del Rey contra Unionistas (0-4). Quizá este parcial de 0-11 en tres partidos les llevó por el camino del fútbol italiano de los 60 y 70, pero no les fue rentable. El arbitraje no es el de entonces y ofensivamente los aurinegro siguieron siendo nulos.
Miguel Rivera por fin contó con los jugadores raptados por el primer equipo, aunque acusaba algunas bajas. Pero Samuel y Salisú ya están a su disposición. Y se nota.
El Valladolid B salió vertical y dinámico, pero sus acciones eran castigadas con faltas casi constantes, algunas de muy feo jaez. Pablo y Waldo lo intentaban por las bandas, con el apoyo de Kike y un muy marcado Pedrosa. Un remate suyo forzado a bocajarro casi acaba en gol. Después llegó el festival de Brais, que paró sendos tiros a Kike, Waldo y Pablo.
Rivera pidió tranquilidad tras el descanso pero el filial se pasó de frenada. Su juego bajó de voltaje y se convirtió en previsible, sin desmarques y con escasas aperturas por las bandas. Aunasí, Kike y Waldo tuvieron el gol a su alcance en sendas ocasiones. Hasta que llegó el tanto del primero, poco después de la expulsión de Antas. El Rápido entonces sí quiso llegar, pero no pudo. Pura justicia poética.
RIVERA. «Ha sido un partido supercomplicado. Les sacaron su primera tarjeta por encima de la falta 20, pero no había que cometer errores y así lo hicimos», dijo el míster local.