Diario de Valladolid

Historia en el camino

El RealValladolid debuta en Primera División ante unGirona en el que el mando lo toman dos leyendas del fútbol local: Eusebio Sacristán y OnésimoSánchez, su mano derecha

Eusebio dirige un entrenamiento delGirona.-GIRONA CF

Eusebio dirige un entrenamiento delGirona.-GIRONA CF

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Guillermo Sanz

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Hay amores que matan y amistades peligrosas. Lo sabía Pierre Choderlos de Laclos cuando escribió cada una de las epístolas que dan cuerpo a su obra magna y lo sabe elRealValladolid, que en el primer capítulo de su nueva aventura enPrimera va a encontrarse a un antagonista bien conocido por los amantes de la historia y el fútbol.

El viernes, el equipo blanquivioleta vive su puesta de corto enGirona, donde las riendas las manejan manos vallisoletanas. Eusebio Sacristán y Onésimo Sánchez son los encargados de poner la pizarra en Montilivi.Dos nombres y dos apellidos que aparecen escritos con letras doradas en la historia del RealValladolid (y del fútbol en general) a orillas delPisuerga.

El legado de Eusebio Sacristán no lo borran los 90 minutos que se disputarán el viernes sobre el césped gerundense. El catedrático dio lecciones de fútbol durante 543 partidos (un registro sólo superado enEspaña por AndoniZubizarreta y RaúlGonzález), tantos como jugó en la máxima categoría durante las 19 temporadas que se mantuvo en activo. Casi la mitad (246) les disputó vistiendo la elástica delRealValladolid, un club que observó el ascenso y canto de cisne de un menudo centrocampista que ya sabía suplir con inteligencia su falta de físico años antes de que Xavi e Iniesta lideraran en Barcelona la revolución de los locos bajitos.

El talento del de La Seca comenzó a desplegarse pronto sobre el tapiz de Zorrilla. Desde que José Luis García Traid le hiciera debutar en el BenitoVillamarín, Eusebio encandiló a la afición vallisoletana. Corría el año 1983 y el destino quiso que el año del bautizo del centrocampista coincidiera con el de la consecución del primer título oficial. Eusebio estaba en el paisaje de la histórica foto de Pepe Moré levantando un trofeo que a día de hoy sigue siendo la joya de la corona de la vitrina pucelana. Jugó de titular en la victoria por 3-0 al Atlético de Madrid.

Tras una confirmación de cuatro campañas ganándose el corazón de Zorrilla tocó el turno de crecer. El medio hizo escala en elManzanares antes de coger el puente aéreo hasta la Ciudad Condal, donde puso su lectura de juego al servicio de Cruyff. Fue el hombre discreto delDreamTeam que conquistó Europa en 1992. Wembley fue un santuario en el que rezaron miles de vallisoletanos, haciendo de la Copa de Europa un poco suya.

En Can Barça dejó su firma en una herencia con cuatro Ligas, una Copa delRey, tres Supercopas de España, una de Europa y una Recopa. Botín mayor para el Barcelona de la década de los 90.

Cuando la aventura se apagó en Canaletas, el vallisoletano emigró a la otra costa, la atlántica, donde Vigo fue un paso previo antes de volver a la casilla de salida. Vicente Cantatore le recuperó para la causa pucelana en 1997. 33 años en el DNI y mucho fútbol aún en sus botas.Demostró que el tiempo no borra el talento en las cinco campañas que defendió los colores de su familia, hasta que sus lágrimas se hicieron eternas en su despedida del fútbol.

El destino devolvió su varita mágica al Camp Nou. Mano derecha de Rijkaar en el banquillo blaugrana hasta que decidió emprender carrera en solitario en Vigo, donde también dejó su poso. Su estilo de juego cautivó a Balaídos, donde descubrió a Hugo Mallo o Iago Aspas. De ahí pasó a amasar los producción de la Masía.Con el Barça B se enfrentó por primera vez alRealValladolid, lo hizo un 17 de diciembre en Zorrilla, con victoria local por 1-0.

Los resultados en los reencuentros conEusebio han sido propicios para el RealValladolid, tres victorias de tres (1-0, 1-2 y un 7-0 que puso al de La Seca en la picota) con el filial blaugrana, un empate (1-1) y una derrota (1-3), estos dos últimos resultados en la Copa delRey, desde el banquillo de la RealSociedad, última aventura en la que se embarcó el vallisoletano antes de coger este curso el timón delGirona.

En Girona se habla este año con acento vallisoletano. Eusebio ha deshecho las maletas en territorio catalán y de las mismas ha sacado otro histórico del fútbol vallisoletano:OnésimoSánchez. El delantero compartió vestuario durante dos años con Eusebio (la 86-87 en elRealValladolid y la 89-90 en elBarcelona).Tiempo suficiente para labrar una amistad que continúa viva con el paso del los años y que le ha servido a One para ganarse un puesto a la derecha del nuevo técnico delGirona.

Los cinco años que Onésimo vistió la casaca del Pucela no fue el único vínculo del atacante conZorrilla, donde se formó como entrenador del Promesas durante tres años, antes de emprender aventuras en Huesca, Murcia yToledo, donde ganó una experiencia que Eusebio entiende útil para su proyecto. El segundo entrenador delGirona no conoce la victoria ante su exequipo. Dos cara a cara y dos derrotas para Onésimo (1-0 y 0-2), ambas con el Huesca en la 2010-2011).Señal de que las amistades peligrosas a veces no lo son tanto.

EUSEBIO, UN VINO DE BUENA COSECHA

Eusebio SacristánMena. Nacido en La Seca el 13 de abril de 1964, el vallisoletano debutó con el RealValladolid el 1 de enero de 1984 contra elBetis. Desde entonces disputó 277 partidos oficiales con elequipo blanquivioleta en dos etapas (del 83 al 87 y del 97 al 2002) en los que anotó 21 goles. Su amplio palmarés,Copa de Europa incluida, convierte al internacional en el futbolista vallisoletano más laureado. 

ONÉSIMO, TALENTO DE TROTAMUNDOS

OnésimoSánchez. Ayer cumplió medio siglo de vida el exdelantero (14 de agosto de 1968) del RealValladolid, club en el que jugó cinco temporadas en dos etapas diferentes (86-88 y 90-93) en la que disputó 149 partidos en las diferentes competiciones. Once goles fue su legado desde que debutara el 2 de noviembre de 1986 en Zorrilla ante el Sevilla, equipo en el que también jugo, como en elRayo, Burgos, Barcelona y Cádiz.  

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