Diario de Valladolid

La felicidad viaja en autobús

Los jugadores del Pucela celebraron con un tour por la ciudad el ascenso con los vallisoletanos

Los jugadores delRealValladolid saludan a los aficionados a su llegada a la Plaza Zorrilla de Valladolid.-J.M. LOSTAU

Los jugadores delRealValladolid saludan a los aficionados a su llegada a la Plaza Zorrilla de Valladolid.-J.M. LOSTAU

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Guillermo Sanz

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La fiesta del ascenso fue más allá de ultramar. Del agua a tierra firme en cuestión de minutos.Un salto que dieron como parte de un lienzo en el que miles de vallisoletanos armados con banderas y bufandas y con su armadura blanquivioleta esperaban en Las Moreras la llegada delbarco. Los jugadores les agradecieron la bienvenida cantando el himno del RealValladolid que sonaba por los altavoces.

Los héroes del ascenso sintieron un inevitable consquilleo de camino al autobús. Una marea de aficionados dieron forma a un impresionante pasillo desde el embarcadero donde atracaba la Leyenda delPisuerga hasta el autobús, de dos plantas y descapotable, rotulado para la ocasión con un rotundo Hemos vuelto.

Los fieles delRealValladolid mecieron a sus ídolos hasta la puerta del bus, aunque uno de los nombres más coreados en este paseillo fue CarlosSuárez, que fue recibido al grito de ¡Presidente, presidente!.

El ambiente de Las Moreras contagió a los jugadores, que empezaron pronto a hacer travesuras una vez subidos a la planta superior del vehículo. Jaime Mata fue la diana de una de las primeras bromas de la etapa autobús. Al tiempo que recibía el agradecimiento de la afición vallisoletana, recibia una lluvia de cerveza, un ataque que el pichichi se tomó con natural buen humor.

Poco tardaron los jugadores delRealValladolid en coger el micrófono y entonar los primeros cánticos con los que los artífices del ascenso a Primera invitaban a los presentes a acompañarles en la fiesta que fue ayer la ciudad. Que bote Pucela, Pucela es de Primera o Pucela entera se va de borrachera fueron algunos de los temas que se convirtieron en la banda sonora de la jornada del domingo. Los cánticos no faltaron, como tampoco lo hicieron las fotografías, un fuego cruzado entre jugadores y aficionados que permitió vivir el momento a través de las redes sociales a todos los que siguen alPucela desde la distancia.

La fiesta fue sobre ruedas desde el mismo momento en el que arrancó el motor del autobús delRealValladolid (escoltado por ocho vehículos policiales) . Instante en el que comenzó un impresionante tour por una ciudad pintada por completo de blanco y violeta.

Los jugadores, que habían recargado las pilas con una pequeña siesta en los sofás delACSanta Ana antes de partir con la Leyenda delPisuerga, demostraron tener batería para contagiar su éxtasis a toda la ciudad en un paseo marcial que recorrió el centro de la ciudad hasta llegar a plaza Zorrilla, donde esperaban una marea de 30.000 aficionados.

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