De Zorrilla, al cielo
El Real Valladolid pone el broche de oro a un final de temporada antológico y vuelve a Primera cuatro años después

Los jugadores del Real Valladolid celebran el gol de Mata que significó el definitivo empate anoche en Zorrilla.-ROBERTO FERNÁNDEZ
El fútbol hizo justicia y el equipo que mejor llegó al playoff certificó anoche el ascenso a Primera División. El Real Valladolid tenía casi sentenciado el final de esta promoción de ascenso tras el 0-3 logrado en Los Pajaritos y el empate en Zorrilla (1-1) le devuelve a la Liga de las Estrellas cuatro años después. Hubo fiesta de principio a fin en el templo del fútbol vallisoletano y la afición explotó de júbilo con la jugada que cerró el partido. El Numancia se había adelantado en el minuto 82 y Mata -Pichichi de la Liga- firmó su gol 36 para establecer el empate definitivo. Ha sido su último remate a puerta, su último gol. El delantero madrileño acaba contrato y la próxima campaña defenderá los colores del Getafe.
El guión del partido fue el esperado. El Valladolid salió dispuesto a ganar otra vez y el Numancia arriesgó en busca de un gol que le diera alguna opción para remonntar. La primera ocasión la tuvo Hervías pero dos remates seguidos de Diamanka e Higinio llevaron el silencio a las gradas. Fueron dos lanzamientos a quemarropa desviados por Masip bajo los palos.
Arrasate adelantó la posición de Diamanka para conducir el balón hasta el área pero su trabajo resultó infructuoso ante la falta de acierto de compañeros como Higinio y Pere Milla, muy desacertados en todo momento. El Valladolid era un muro de contención a la hora de defender y sus futbolistas se transformaban en atletas cuando recuperaban el balón. Intentaban sorprender al adelantado Numancia y Borja, Anuar, Toni Villa y Óscar Plano trataban de enlazar con Hervías y Mata, los dos compañeros más adelantados. El Valladolid no tuvo en esta ocasión la exigencia de partidos anteriores pero quería despedirse de la afición con un nuevo triunfo y los jugadores se dejaron el alma en el empeño.
El Numancia ya no llegaba con tanta claridad a los dominios de Masip y el Valladolid, por el contrario, multiplicaba el esfuerzo en las funciones de ataque y contención. Kiko Olivas se convirtió en varias ocasiones en un delantero más y al filo de la media hora cabeceó al poste un centro de Borja, al que también se vio a menudo arriba.
La igualdad inicial dio paso poco a poco al dominio y la superioridad del Valladolid y obligó a Aitor a emplearse a fondo. El portero, sin duda el gran artífice del triunfo de su equipo en Zaragoza, volvió a demostrar que ha sido una de las revelaciones de la temporada y sacó varias manos para evitar el gol del Valladolid. Sólo se le vio un lapsus, una salida a destiempo que pudo costarle el 1-0.
Tras el descanso, y mientras Sergio no paraba de dar órdenes, Arrasate se jugó la baza del ataque con los tres cambios reglamentarios y metió en el campo a Mateu, Guillermo y Manu del Moral. A medida que avanzaba el crono el duelo regional perdía intensidad. El Valladolid mantenía la cómoda renta de la ida y al Numancia no le servían de nada las prisas porque seguía fallando mucho en los pases.
El gol de Manu del Moral no cambió nada. Era el minuto 87 y apenas había tiempo para la remontada. Además, Mata se encargó personalmente de que el Pucela no cerrase la temporada con una derrota en Zorrilla y se despidió a lo grande, con otra obra de arte.