Mata es humano
El pichichi de Segunda ha bajado su cifra de goles / Anotó 18 en la primera vuelta y lleva 8 en la segunda, a falta de siete jornadas / El cambio de juego, la mayor vigilancia rival y el cansancio, claves
Jaime Mata se lamenta tras la derrota del Real Valladolid frente al Sporting.-J. M. LOSTAU
Jaime Mata ha tapado muchas de las carencias del Real Valladolid, por no decir prácticamente todas. La bestial e inesperada cifra de goles del madrileño en esta temporada (26) ha servido para que su equipo mire hacia arriba y no hacia abajo en la clasificación, para que los seguidores prolonguen una esperanza de ascenso que hubiese caído fulminada haces meses, y para que Luis César haya prolongado su estancia en el banquillo más allá de lo que dictaba el rendimiento que extrajo del equipo.
Pero Mata es humano. Ni robot, ni siquiera cíborg. Está sujeto a las leyes de la naturaleza y la prueba de ello es que no puede prolongar sine die la racha que le llevó a ser el segundo goleador de las grandes Ligas europeas de Primera y Segunda, por detrás del benfiquista Jonas.
Las cosas han cambiado. El ariete blanquivioleta suma 26 tantos. En el panorama nacional Messi le ha adelantado, con 29, y Cristiano y Suárez se le aproximan, con 23. En la categoría de plata su ex compañero De Tomás también recorta terreno, con sus 20 goles. La afición albivioleta tiene todo el derecho del mundo a lamentarse de no ver juntos la pasada temporada a los dos pichichis de Segunda. Otro éxito del sonriente Paco Herrera.
Mata formó 18 dianas en la primera vuelta. En la actual, a falta de siete partidos, lleva 8, aunque se perdió dos encuentros por sanción y lesión. Será difícil, pero no imposible para un jugador tocado por la varita mágica esta temporada, que repita números. Debería anotar diez tantos en siete encuentros. Uno por partido, haciendo doblete en tres.
¿Le pasa algo a Mata? Absolutamente nada. Nadie en la historia ha sido capaz de prolongar con precisión matemática una racha goleadora. Y ningún reproche cabe hacer a quien suma 26 aciertos en 87 tiros a puerta. De cada diez tiros suyos, tres son gol. La cita con la red no la rigen las progresiones aritméticas sino muchos parámetros que escapan a lo cartesiano. Pero otros no lo hacen. Y existen causas por las que Mata ha bajado su cuenta realizadora.
El principal ha sido el cambio de estilo de juego. El Real Valladolid de la primera vuelta que buscaba descaradamente el ataque y no rehuía el intercambio de golpes y goles dio paso, tras la primera amenaza velada de destitución de Luis César, al conjunto parapetado que defendía con seis efectivos casi sin salir de la cueva. Y el juego de ataque se resintió. Mata ya no era el último eslabón de las combinaciones de ataque, sino que debía buscarse la vida para rematar.
Dos consecuencias de esto son que el madrileño debía bajar para buscar los balones que ya no le llegaban; y que los centrales rivales, al tenerlo prácticamente como única referencia de ataque, podían cubrirlo mejor. Ambos factores, además de la acumulación de encuentros, han pasado factura física a un futbolista que no para de atacar y defender.
Ese cansancio se manifestó en acciones como los mano a mano fallados en Tarragona y contra el Sporting. Además de que nadie puede convertir en gol todas las ocasiones de que dispone, se pudo ver cómo Mata llegaba justito de fuerzas en ambas jugadas.
De lo que nadie duda es de su compromiso y ambición para dar todo lo que pueda hasta final de Liga, pese a que su horizonte profesional esté fuera de Valladolid cuando el 30 de junio finalice su contrato y la temporada oficial.