Diario de Valladolid

El rey del gol

Mata vuelve a salvar al Valladolid de un tropiezo (2-1) / Su gol 25 con un certero cabezazo da el triunfo a los locales en el minuto 85 ante el Almería, que se adelantó al comenzar el partido por mediación del exblanquivioleta Sulayman

Mata, eufórico tras marcar el gol del triunfo del Valladolid, mientras Toni Martínez se acerca para celebrarlo con él.-J. M. LOSTAU

Mata, eufórico tras marcar el gol del triunfo del Valladolid, mientras Toni Martínez se acerca para celebrarlo con él.-J. M. LOSTAU

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Javier Álamo
Valladolid

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Mata volvió a dictar sentencia. Su presencia en el campo es garantía de éxito. Siempre aparece. No importa que el rival sacrifique un delantero para reforzar la defensa y aplicarle un marcaje leonino. El Pichichi siempre acude al rescate del Valladolid. Una vez más fue con suspense porque el crono había llegado al minuto 85, el Almería seguía perdiendo tiempo al dar por bueno el empate y el único jugador que podía desequilibrarlo era el máximo goleador de la Liga.

Dicho y hecho. Mata es un cazagoles y siempre está al acecho. Espera el momento oportuno, mira si se encuentra en posición reglamentaria y ejecuta al portero con sus remates letales con el pie y con la cabeza. Ayer fue con un soberbio testarazo tras un centro no menos espectacular de Borja, otro joya blanquivioleta. Con anterioridad, Mata había probado fortuna en las dos anteriores llegadas al área pero René se encargó de desbaratar sus ocasiones.

El Valladolid sufrió una vez más para ganar. La de ayer es la primera remontada de la temporada, el primer triunfo tras encajar un gol. Ha sido necesario esperar hasta la jornada 31. Y para colmo, el 0-1 llevó la firma de un exblanquivioleta. Sulayman, que llegó el pasado verano y no disputó ni un solo minuto en Liga con el Valladolid, es ahora titular con el Almería. En su primera llegada al área forzó un córner y tras el lanzamiento desde la esquina cabeceó al fondo de la portería de Masip. Era el minuto 2.

Una vez más, el partido se ponía cuesta arriba enseguida. Tocaba remontar y ayer era ante un rival que trató de buscarle las cosquillas a este irregular Valladolid. Ontiveros cogió la batuta para llevar al equipo hasta el área ante un Almería que no se arrugaba. Moyano y Anuar pudieron igualar el marcador con sendos remates a bocajarro pero la réplica visitante fue inmediata. Owona cabeceó alto tras un nuevo saque de esquina y Gaspar dejó mudas las gradas de Zorrilla con un lanzamiento raso que salió fuera por poco. El partido era de ida y vuelta y el balón visitaba las dos áreas con frecuencia.

El Valladolid comenzaba a encomendarse a Mata. Joaquín cortó su avance cuando se disponía a chutar y dos minutos después fue René quien firmó la mejor parada del encuentro para desviar un cabezazo picado tras un centro de Moyano. En Zorrilla se habían escuchado silbidos cada vez que el balón era retrasado aMasip y la bronca subió de tono cuando los jugadores se retiraron al vestuario.

La entrada de Míchel y Óscar Plano tras el descanso dio aire al Valladolid. El centrocampista movió el balón con la rapidez y acierto que habían faltado hasta entonces y el delantero obligó al Almería a reforzar la parcela defensiva. Cuando más volcados estaban los blanquivioleta, Plano le pegó al balón con rabia y estableció el 1-1. Era el merecido premio a la reacción de un Valladolid rabioso que no podía dejar otra nueva oportunidad para engancharse al playoff.

El empate dio paso a un Valladolid frenético. Si en la primera parte dio la impresión de que jugaba acelerado por el marcador en contra, tras el gol de Óscar Plano volvieron a aparecer las prisas. El Valladolid quería jugar con la cabeza pero lo hacía con el corazón y ese afán por ganar el partido en un santiamén provocó dos pérdidas casi seguidas de Ontiveros, rodeado casi siempre por varios defensas y centocampistas y demasiado individualista ayer cada vez que pisaba el área.

Al Valladolid se le escapaba el partido. Buscaba el segundo gol, aunque sin descuidar el trabajo de contención tras la entrada de Lass. El Almería había advertido su falta de consistencia en la zaga y buscaba una contra letal. Se mascaba un nuevo tropiezo en Zorrilla tras el empate con el Rayo en el partido anterior hasta que Borja metió el balón al área con uno de esos centros que tanto gustan a los entrenadores por su velocidad y altura y Mata hizo el resto Una vez más, Mata. Siempre Mata.

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