Diario de Valladolid

Empate a nada

El Valladolid es incapaz de crear ocasiones de peligro ante un modesto Alcorcón que lucha por evitar el descenso (0-0) / Desaprovecha sus numerosas llegadas al área y jugadas a balón parado

Casto despeja con el puño ante la presencia de Mata y Kiko Olivas, ayer en Alcorcón.-PHOTO-DEPORTE

Casto despeja con el puño ante la presencia de Mata y Kiko Olivas, ayer en Alcorcón.-PHOTO-DEPORTE

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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El Valladolid sigue navegando a la deriva en su travesía. Ha perdido el rumbo y no encuentra el camino que conduce al playoff. Hablar de ascenso directo es ahora mismo una utopía. La Liga ofrece una segunda oportunidad a los equipos más regulares que no han sido ni primero ni segundo y la realidad es que el Valladolid está fuera de ese grupo por sus propios fallos.

El punto que se trae de Alcorcón tiene un escaso valor. Estos empates que a priori no saben a nada alcanzarán su medida exacta al término de la fase regular. El problema es que el Valladolid sigue desaprovechando las ocasiones que se le presentan para engancharse al grupo de los seis primeros y lo hace además mostrando una imagen decepcionante, similar a la ofrecida en el anterior desplazamiento a Córdoba. En El Arcángel le pintó la cara uno de los candidatos al descenso y ayer en el estadio Santo Domingo fue otro de los equipos más modestos de Segunda División el que le sacó los colores. Los jugadores del Valladolid buscaban tres puntos que les acercasen al playoff y los del Alcorcón daban la impresión de estar jugándose una plaza para jugar en Europa...

Con Mata no es suficiente. El Valladolid tiene en su plantilla a uno de los mejores futbolistas de la categoría, que es al mismo tiempo su máximo goleador. Ha marcado 24 goles y ha fabricado otros cuantos con sus asistencias y su generosidad al ceder el balón a otros compañeros cuando podía haber marcado él. Ayer pudo hacerlo en el minuto 52 pero su remate fue desviado por Casto. Mata volvió a ser el más incisivo del Valladolid, aunque su aportación no fue tan extraordinaria como otras veces por la sencilla razón de que el Valladolid no fue capaz de finalizar sus numerosas llegadas al área y, además, desaprovechó varios lanzamientos a balón parado. Resulta sorprendente ver cómo el balón acaba en la banda contraria tras un córner y también ver al portero rival atraparlo con toda comodidad después de un lanzamiento a balón parado sin un destino claro.

Pero la lista de despropósitos resulta mucho más extensa. El Valladolid comete fallos impropios de un equipo que aspira a jugar en Primera División. Luis César cambió de plan el viernes y prefirió que el entrenamiento fuera a puerta cerrada. Se entiende que son sesiones para ensayar jugadas concretas y no dar pistas al rival. El Alcorcón no necesitó un estudio meticuloso para frenar al Valladolid. No pasó apuros para mantener a cero su portería porque era el propio rival quien fallaba una y otra vez en la ejecución de los ataques. Ontiveros, en tres ocasiones, y Luismi optaron por chutar desde lejos cuando hubiera sido preferible continuar la jugada y buscar remates más cercanos. Es otra de las lacras del Valladolid. Tiene buenos futbolistas que superan en calidad a los adversarios pero no aprovechan esta ventaja.

Luis César dejó en el banquillo de inicio a Hervías y alineó a Luismi, siempre cerca de Borja para que Anuar estuviese en una posición más adelantada. El ceutí se ganó hace tiempo la titularidad y fue de los pocos que tuvieron criterio con el balón. Nadie le gana en velocidad y a eso hay que añadir su magnífica visión para buscar huecos por donde meterlo. Anuar es un ejemplo de nobleza. Pudo tirarse tras un empujón en el área que generalmente se castiga con penalti (minuto 70) pero mantuvo el equilibrio con la intención de pelear por el balón.

El Alcorcón dio mucho trabajo a la zaga blanquivioleta y en el minuto 26 a Masip, que voló para tocar el balón antes de que se estrellase en el larguero. El Valladolid buscó a lo largo del encuentro y de forma insistente regates que dan tiempo al rival a ordenar la defensa. Los centrales del Alcorcón no tuvieron excesivo trabajo porque fueron los atacantes del Valladolid quienes lo permitieron con su fútbol previsible. El balón no le llegó a Mata como en partidos anteriores y sus compañeros no encontraron el acceso al área. A eso se unió la seguridad de Casto al desviar en la primera parte un lanzamiento de Óscar Plano desde el córner en su intento de lograr un gol olímpico.

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