Diario de Valladolid

Djukic, cuesta arriba

El técnico ganó ayer con el Partizan, anuncia la salida de la crisis de su equipo, no se ve fuera y dice que no dimite / Desconoce el interés del club blanquivioleta, que no le ha llamado

Miroslav Djukic entra por la puerta de vestuarios durante su etapa como entrenador del Real Valladolid.-NACHO GALLEGO

Miroslav Djukic entra por la puerta de vestuarios durante su etapa como entrenador del Real Valladolid.-NACHO GALLEGO

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Arturo Alvarado
Valladolid

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El surrealismo se ha adueñado del Real Valladolid. No ha hecho falta que el marcador electrónico de Zorrilla se haya vuelto blando para que la historia en que se ve envuelto su banquillo la hubiese firmado Dalí. La razón huye, como dicta el manifiesto de este movimiento.

Luis César no sólo se sentará en el banquillo pucelano en Alcorcón, contra todo deseo de sus superiores, sino que no hay fecha para su relevo. Se está cumpliendo lo anunciado por este diario de que el gallego no sería destituido hasta que se le encontrase un recambio, pues no se confía en nadie de dentro para tomar las riendas durante uno o dos encuentros.

A este paso, Luis César igual hasta acaba la temporada, porque no se ve a nadie en el horizonte para ocupar su puesto. Las alternativas han ido cayendo como fichas de dominó. No lo son Joaquín Caparrós y David Aguirre, con los que se ha negociado, ni otros cuantos técnicos a los que se ha sondeado sin éxito. Unos no quieren venir por el escaso (para ellos) dinero que les ofrecen. Otros quieren la garantía sin condiciones de continuar la próxima temporada, lo que nadie en su sano juicio otorga, pues pueden dejar al equipo peor de lo que está. Y unos cuantos más se ofrecen para lo que sea por lo que sea, pero su perfil no es el buscado. Para eso prefieren quedarse con Luis César.

Y luego está Djukic.

El serbio no necesita presentación, después de ser el entrenador del Real Valladolid en su último ascenso y última salvación, además holgada, en Primera. Actualmente entrena al Partizan de Belgrado, actual campeón de la Liga de su país, pero que ahora navega por la tabla a catorce puntos de distancia del Estrella Roja, líder y máximo rival histórico.

A Djukic se le dio prácticamente como destituido la semana pasada. Parecía cuestión de horas... Sí, como Luis César. En la actual se dijo que si su club no le cesaba era porque debía pagarle 600.000 euros de indemnización por romper un contrato que finaliza en junio de 2019. Pero el martes el técnico salió en rueda de prensa llamando mentirosos a los periodistas, diciendo que lo de da cantidad era una invención y que no dimitía. Al tiempo, tres entrenadores se negaron a relevarle en el equipo blanquinegro.

Conclusión: Djukic se sentó ayer en el banquillo partisano para dirigir a su equipo en partido de Liga frente al anteúltimo clasificado, el Rad. El Partizan ganó 3-1 y su míster dijo lo siguiente en la rueda de prensa posterior: «Salimos de la UCI y ahora estamos en planta, listos para salir [del hospital]. Jugamos bastante bien, creamos muchas oportunidades y ganamos merecidamente. Anunciamos la salida de la crisis».

Unas palabras que no se corresponden con alguien que piensa en irse. El retrato surrealista se completa cuando desde el entorno del técnico se anuncia que no sabe nada de una oferta blanquivioleta, y desde Zorrilla parece que no se le ha formulado, sino que esperan a ver si rescinde con el Partizan para ejecutar entonces los primeros movimientos de aproximación.

A este paso Luis César hará breve a Wenger.

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