El Promesas sigue vivo
Derrota 2-1 al Fabril tras la expulsión de Mario en el minuto 50 con un gran espíritu de lucha colectivo

Salto de Luis Suárez para celebrar su gol ante el Fabril.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
El Real Valladolid B, el equipo que salió del hoyo gracias al trabajo de Miguel Rivera pero que sumó en las cuatro últimas jornadas puntito a puntito, se reencontró ayer con la victoria. Y no ante un rival cualquiera, sino frente a un Fabril, filial del Deportivo, que es tercero en la tabla del Grupo I.
Los coruñeses mordieron el polvo y lo hicieron contra diez en los 40 últimos minutos, ya que el árbitro expulsó a Mario en el 50. La roja fue justa, pues en el único error entre centrales con Salisú, el salmantino tuvo que trabar a un rival que se disponía a encarar a Dennis. Fue uno de los escasos aciertos de Usón Rosel, un colegiado que no midió igual a ambos conjuntos, permitiendo mucho juego sucio de los gallegos y señalando falta en cualquier contacto de los locales. Acabó soliviantando a la grada al no conceder una cesión evidente que el línea le indicó por el pinganillo, ni tampoco una falta que cortó una clara contra local.
El Real Valladolid B salió enchufado desde el inicio al encuentro, con un Luis Suárez en estado de gracia. El delantero falló dos mano a mano tras dejar en evidencia por su velocidad a la zaga visitante. El primero fue fuera y el segundo lo detuvo Francis. Mediada la primera parte llegó el tanto inicial, al rematar Mario de cabeza en el segundo palo un córner.
Ambos equipos se fueron 1-0 al descanso, pero la pronta expulsión del goleador y el sesgo arbitral invitaban a pensar en la remontada galaica. No hubo tal porque Luis Suárez, en inferioridad, aprovechó una contra para infiltrarse entre los centrales y enviar el balón a puerta, ante un adelantado Francis. El colombiano por fin justificaba su fichaje.
Poco le duró la tranquilidad al cuadro local, ya que Luis Fernández redujo distancias poco después. Su balón, procedente de un tiro seco desde fuera del área, pegó en un defensa y entró.
El empate se mascaba, pero estuvo más cerca el tercero de los locales. Y eso que la mala suerte quiso que Rivera perdiese a sus goleadores, pues Suárez se marchó por lesión. Antes, a los 14 minutos, fue Apa el sustituido. Pero nada impide avanzar a un equipo que sabe lo que hace y cree en ello.