Alimentos de Valladolid como ‘superhéroe’
En tiempos en los que la figura del patrocinio o patrocinador se ha convertido en un personaje que se ha ganado la categoría de ‘superhéroe’, tanto por el valor que tiene como por la escasez para encontrarlos, el BM Aula Valladolid ha conseguido, por fin, que esa figura buscada, llorada y suplicada a cal y canto y por los siglos de los siglos, caiga del cielo. Y lo hace de la mano de la Diputación de Valladolid, que puede presumir de haber matado dos pájaros de un tiro. El primero por apoyar a un club de casa, salido y forjado con el sudor de su frente del barrio de los Pajarillos y que pese a sus logros deportivos ha estado huérfano, sin apellido, durante las últimas campañas, desde que desapareciera la figura de Yarbiss. Pero el segundo pájaro tiene más importancia aún. Porque apostar por el deporte femenino, a día de hoy y por desgracia, tiene doble valor. Ni siquiera el producto, el buen producto que ha vendido y exportado el BMAula Valladolid, que no dudó en quitarse la etiqueta de Cultural (Aula Cultural) para añadir el de Valladolid y así ejercer de abanderado y embajador femenino del deporte de la ciudad, ha servido para encontrar un ‘superhéroe’ de 25.000 euros. La marca ‘Alimentos de Valladolid. A gusto de todos’ recoge el guante. Una marca emergente y sin lugar a dudas en estado de efervescencia que gana peso en la sociedad vallisoletana con el paso de los días y que aglutina a los productos agroalimentarios de la provincia de Valladolid como señal de identidad geográfica y distintivo de calidad.
La Diputación y su nuevo emblema distintivo y exportable fue el primero en sumarse a los actos de ‘XII Pucela’ y también ha sido el primero en acudir a la llamada de auxilio de un club sujetado estoicamente por el romanticismo y casi empecinamiento de una directiva encabezada por su presidente Cayetano Cifuentes y su vicepresidente José Luis Álvarez, padres de dos jugadoras del primer equipo, que saca petróleo de donde no lo hay. Porque ¿quién iba a pensar que el Aula, con unas señas de identidad tan marcadas (y aquí Miguel Ángel Peñas, el tercer ‘mosquetero’ es su gran valedor), iba a compartir protagonismo deportivo en la ciudad con fútbol, baloncesto, balonmano y rugby? Pocos, muy pocos.
Bueno, sí, la nueva corporación municipal dotó de alas al club para poder volar con la nueva asignación de subvenciones, lejos muy lejos de la ridícula que recibía años atrás. El paso heroico de la Diputación merece cuanto menos el reconocimiento porque apostar de forma ciega (aunque con el Aula lo es menos) por el deporte femenino es digno de encomio. Ojalá otros se suban ahora a este ilusionante barco de la igualdad.