SPORTING-REAL VALLADOLID (ANÁLISIS)
El agujero está en el sistema
Luis César señala a los canteranos pero el resultado demuestra que los fallos no son de nombres sino de un esquema que hace agua en defensa / La desidia de Herrera, gran aliada para empatar

Deivid y Kiko Olivas dialogan durante una acción del partido con Mata y Rachid al fondo.-LOF
Cuando un equipo durante 14 jornadas demuestra semana tras semana las mismas carencias y las mismas virtudes, está claro que deja de ser algo anecdótico para convertirse en habitual.
Y es que este Real Valladolid de Luis César tiene un estilo de juego que está por encima de los nombres. El técnico gallego señaló directamente a la cantera como culpable de los últimos resultados ligueros. Ángel, Anuar y Calero pagaron los platos rotos y volvieron al banquillo en el mejor de los casos. Sin embargo, el error no era suyo. El fallo esta en un sistema de juego de LC que apuesta por el ataque dejando carencias claras en defensa. La imagen de la sábana tirando hacia arriba para tapar la cara y dejando al descubierto los pies es el mejor ejemplo. El lateral y el extremo están siempre en zona de ataque provocando una clara desigualdad y dejando al rival en bandeja las salidas con peligro.
El patrón de los partidos sigue siendo el mismo. Posesión de balón hasta la extenuación, pero sin ocasiones claras. No hay que olvidar que de nuevo el gol llegó a balón parado. Ypara no faltar al guión, un tanto en los primeros minutos y lagunas defensivas alarmantes.
Las miradas estaban puestas en un Nacho que, tras jugarlo todo en las seis primeras jornadas, desapareció por arte de magia del once en favor de Ángel. El famoso vídeo que Luis César mostró al lateral con sus fallos, tendrá más imágenes con todos los que cometió en Gijón. El primer gol llegó tras estar fuera de su zona después de salir a ocupar la ausencia de Salvador, fuera del campo por un golpe. ¿Dónde estaba Hervías en esa jugada? Esta semana el técnico gallego tendrá que decidir si regresa al plan Ángel, tan criticado en los últimos choques.
La entrada de Deivid por Calero tampoco cambió nada. Errores infantiles en defensa que solo el buen hacer de Masip, está a un paso de llamarse ya ‘San Masip’, evitó otro mazazo como el de Reus o Vallecas. El problema es que tampoco Olivas, contagiado del problema, ofrece seguridad en esa zona.
El tercer cambio fue la entrada de Borja por Anuar. La primera parte fue horrenda con continuos balones sin sentido a la banda, en su mayoría para Toni que acaban en inocentes centros al área. Sin embargo, en la segunda parte el capitán se echó al equipo a las espaldas, robó balones en el centro del campo y jerarquizó su posición.
La suerte que tuvo el Valladolid ayer en El Molinón es que en el banquillo contrario estaba Paco Herrera. Un año después se pudo comprobar que al técnico extremeño ni la sidra ni el cachopo le han cambiado. Un entrenador estático, con un planteamiento plano y aburrido. Con una plantilla hecha a base de millones de euros sigue sin jugar a nada. El Sporting no inquietó en ningún momento al cuadro vallisoletano con su estilo de juego. Ya se encargó la zaga blanquivioleta de ser su principal enemigo. Herrera se escudó en las ocasiones de la primera parte para poder sentenciar. Se le olvidó mencionar que todas llegaron por fallos clamorosos de los defensas.
El tanto de Luismi y las paradas de Mariño no deben ocultar que el mal endémico de este equipo sigue presente. Afortunadamente hay voluntad y compromiso.