REUS-REAL VALLADOLID (CRÓNICA)
Víctima de sí mismo
Los blanquivioleta ceden su tercer empate consecutivo tras encajar dos tantos en sendos errores garrafales / Mata y Ángel, goleadores / Cuatro canteranos en el once inicial

Ángel cae al suelo tras marcar con la zona testicular el gol del empate definitivo.-LOF
El Real Valladolid parece un potente avión ante la pista más larga del mundo. En 12 jornadas no ha sido aún capaz de despegar. Cuando sus motores rugen a tope, pierden revoluciones casi de manera instantánea y de forma desconocida. Cuando parece que emprende el vuelo con poderío, sus neumáticos vuelven a botar, para adherirse al asfalto. Y la pista sigue, y sigue.
Como todas, tiene un final. La cuestión reside en saber si, antes del mismo, el vuelo blanquivioleta habrá cogido altura suficiente, o por el contrario acabará estrellado ante las montañas del puesto séptimo para abajo. Porque lo único claro es que así no puede vivir, so pena de acabar desquiciado. Se está convirtiendo en su propio imitador. Como cuando Chaplin se apuntó a un concurso de sosias de Charlot y no pasó de la primera ronda.
El Real Valladolid. El equipo que necesita una notable producción ofensiva para marcar, aunque lo acaba haciendo, pero al que le meten gol con un soplido. El Reus anotó sendos tantos en sus dos primeros tiros a puerta serios. Después pudieron llegar más, pero el daño ya estaba hecho. Porque cuando hay que subir con piolet para lograr un gol pero te lo meten bajando del tobogán, hay un problema, más allá de la mala suerte. El empate no es mal resultado, pero tampoco bueno. Y los pucelanos ya llevan tres seguidos.
Luis César dispuso un once con dos novedades: Calero entró por Deivid y Luismi por Borja. De esta forma se juntaron cuatro canteranos en el once inicial: Calero, Ángel, Anuar y Toni. La mejor noticia, por encima del punto sumado.
Los blanquivioleta entraron a saco en el partido. Eran la antítesis de Almería gracias a su juventud y velocidad. El reloj sumaba sólo cuatro minutos cuando Salvador se plantó solo ante Badía. Tiró mal y el portero la sacó con el pie. De las que no se perdonan. Diez minutos después fue Plano quien puso a prueba al excelente portero, que blocó la bola.
Y en el 25 llegó la desgracia. Olivas es derribado y pide falta. El balón le viene a Calero, último atrás. El boecillano, que llega franco, no lo defiende bien, Querol se lo birla en una acción próxima a la falta y marca de disparo cruzado. Casi media hora de dominio, córners y tiros sin premio, para recibir gol en la primera aproximación. Injusto pero real. Un déjà vu con letras de neón.
El tanto no amilanó a los visitantes, que siguieron percutiendo. El gol llegó mediante la justicia poética. Una falta rasa y mal tirada por Toni acabó en los pies de Mata, al borde del área pequeña. El madrileño se giró y fusiló a Badía. La primera parte murió con un balón en profundidad a Salvador quien, desmarcado, no supo controlarlo. El empate a uno era injusto. Pero era.
La segunda parte fue la de la desconexión. Los pucelanos comenzaron fuertes cinco minutos, para sufrir un bajón de casi cuarto de hora en el que no se jugó a nada por parte de nadie. Les rescató la ambición del Reus que, volcado al ataque, dejó huecos. Mata desde el extremo puso una pelota de gol a Plano, que no llegó por poco. Salvador y el pichichi remataron después alto sendos balones.
Y se produjo el segundo directo a la mandíbula. La zona izquierda de la defensa pucelana era un páramo y Gustavo recogió un rechazo de Masip, que había salvado un tiro de gol, para marcar con un potente disparo cruzado. El meta pucelano sacó después otros dos balones de gol más, uno espectacular tras cabezazo de Domínguez.
Y cuando las imprecaciones hacia Ángel parecían tomar proporciones bíblicas, llegó su gol. Remató con la zona testicular un córner botado por Gianniotas. No podía ser de otra manera. Su mejor contribución como lateral son tres penaltis a favor y un gol. ¿O es extremo, como cuando empezó?
Faltaban diez minutos y no hubo más. Toni quiso hacer magia pero no quedaban conejos ni ayudantes. Los cambios nada arreglaron y el empate mandó. Fue justo. Como lo es que el líder Lugo esté a cuatro puntos de un equipo que juega y gusta pero que sigue sin blindarse en tierra de Mad Max.