NUEVO ENTRENADOR DEL VILLA DE ARANDA
«De momento me toca hacer de apagafuegos en Aranda»
Acompañado de Manolo Vecino, Carlos Colmenero coge las riendas del conjunto de División de Honor Plata sustituyendo al también vallisoletano Álvaro Senovilla

Carlos Colmenero.-J. M. LOSTAU
Y el verbo entrenar en tiempo de pasado volvió a conjugarlo en presente y quien sabe si lo hará en futuro. Carlos Colmenero, uno de los grandes románticos y pioneros como propulsor del balonmano vallisoletano sale del cajón del olvido para volver a las canchas. El carismático entrenador vallisoletano que hiciera historia primero con el Universitario femenino de las Paloma Arranz, Cuca, Blanca Martín Calero y compañía hace 27 años (subcampeón) de la Copa de la Reina y, posteriormente con el Villa de Aranda hace 15 años (ascenso) vuelve al ruedo.
Precisamente el club arandino al que ayudó a crecer vuelve a cruzarse en su camino. El Villa de Aranda, perdido tras su descenso a la División de Honor Plata y con una crisis de identidad interna galopante que se ha llevado por delante a su entrenador, el también vallisoletano Álvaro Senovilla, llama ahora a la puerta de Carlos Colmenero. Una puerta conocida. Y lo hace con un toque sentimental en busca de auxilio para reconducir la situación.
Pregunta.- Vuelve a la primera línea de sopetón, primero como seleccionador juvenil autonómico y ahora como entrenador del Villa de Aranda, el equipo que usted ayudó a moldear y dar forma hace ya 17 años.
Respuesta.-Recibí una llamada y no pude decirles que no al tocar las emociones. Allí estuve cinco años, de 2002 a 2007 en los que el club asentó las bases y me imagino que ese trabajo hecho entonces ha pesado para ser yo el elegido para reconducir una situación muy delicada y comprometida.
P.-Pero... ¿Está tan mal el Villa de Aranda? El año pasado estaba en la Liga Asobal. Y como quien dice la Liga acaba de comenzar.
R.-El público de allí no ha perdonado el descenso. Había muy mala dinámica arrastrada del año pasado y la situación era ya insostenible. He visto tres partidos y el equipo está muy mal.De momento me toca hacer de apagafuegos.
P.-¿Y después de los primeros entrenamientos con su nuevo equipo cómo ve la situación?
R.-El equipo está muy tenso. Se ha generado mucha tensión alrededor porque se crearon falsas expectativas. Se hizo un equipo nuevo con cinco extranjeros y el equipo o juega a nada. Somos el equipo de la División de Honor B que más extranjeros tiene. Allí no perdonan que hasta se haya perdido la filosofía de antaño, la de Aranda de siempre, la de competir, la de luchar hasta la extenuación no dando ni un balón por perdido. Visto lo visto cambia la frase y eso de ir partido a partido ni siquiera nos vale, hay que ir gol a gol. Así de crudo lo he visto.
P.-¿Qué soluciones ve?
R.-Conozco sobradamente la presión que se respira en Aranda.Es de siempre. Hay que quitar esa presión y empezar a jugar. De momento hemos cambiado totalmente la dinámica de los entrenamientos. Y todo para buscar una sonrisa, que disfruten y no estén agarrotados y sobrepresionados.
P.-Al menos el parón le viene bien para poder entrenar y corregir.
R.-Sí, pero hay mucho que entrenar y que corregir.Me encuentro el equipo ya hecho, hecho por Senovilla, una plantilla de 18. Y de momento no se puede cambiar nada. Toca empezar de cero. Y lo peor es que a la vuelta de la esquina tenemos dos partidos muy, muy complicados como son el desplazamiento a Gijón, ante el Grupo Covadonga y luego nos visita Nava.
P.-Duelo de vallisoletano, duelo de amigos. Enfrente, Dani Gordo.
R.-Vaya panorama. Igual nos cambiamos de banquillo (se ríe).
P.-¿Pero se ve con ganas?
R.-Estoy ilusionado. Para mi esto es un reto. No puedo aventurar nada porque estamos más cerca del descenso que de arriba. Tenemos que recuperar el público que se ha marchado. ¿Qué prometo? Para empezar, ilusión, pelea y lucha, las señas de identidad del club que se han perdido.