La hora de la siesta
El Valladolid sale dormido en Vallecas y encaja cuatro goles ante el Rayo (4-1) / En el minuto 15 ya caía por 2-0 tras una pérdida de balón de Borja y un fallo colectivo de la defensa / Su dominio en el segundo tiempo resulta infructuoso

Antoñito da una patada al balón tras el segundo gol del Rayo ante la presencia de Masip, Deivid y Olivas, ayer en Vallecas.-LOF
Un partido de fútbol a las cuatro de la tarde puede coger por sorpresa a más de un espectador, que se presenta con retraso en el estadio como ha ocurrido miles de veces. Lo que resulta imperdonable es que los que lleguen tarde -a las jugadas- sean los propios futbolistas. El Valladolid tardó muchísimo en meterse en el partido de Vallecas. Parecía la hora de la siesta y cuando los jugadores quisieron reaccionar ya tenían dos goles en contra. En 15 minutos. Una pérdida de balón de Borja en el centro del campo dio origen al primer gol; en el segundo, el fallo fue colectivo. Los jugadores del Valladolid reclamaban un fuera de juego que no fue tal y Trejo aprovechó para marcar.
Dos goles en contra constituyen un generoso premio para cualquier rival. El Rayo comenzó el partido muy despierto, como debe hacer siempre un equipo, y el 2-0 en el cuarto de hora inicial facilitó su trabajo. Le permitió realizar un fútbol más pausado, sin la exigencia que trae consigo un marcador adverso, y al mismo tiempo obligó al Valladolid a jugar en muchas ocasiones con excesiva celeridad y ya se sabe que las prisas no son buenas. El descalabro se acentuó poco antes del descanso. Iban Salvador levantó la mano en señal de pedir perdón por un penalti absurdo que transformó De Tomás.
El Valladolid había mostrado cierto atisbo de reacción tras el gol de Embarba en el minuto 7. Mata reclamó una pena máxima que no existió y a renglón seguido Iban Salvador obligó a lucirse a Alberto en el primer remate a puerta. Poco más hizo el Valladolid en el primer tiempo. Fue superado de continuo por el Rayo y así se explica que Toni -sustituto ayer de Hervías y titular por primera vez en Liga-, Óscar Plano, Iban Salvador y Mata apenas intervinieran.
El centro del campo del Valladolid fue un agujero. Borja y Luismi no mostraron el liderazgo de jornadas anteriores y en el eje de la defensa Olivas y Deivid tuvieron que multiplicarse para frenar las acometidas de un Rayo lanzado y de un peligroso Embarba. No fue el único porque Trejo requirió también una atención especial cada vez que recibía el balón. Era la primera vez en la temporada que el Valladolid sufría tanto en el césped.
El Rayo dio un paso atrás al comenzar la segunda parte y lo que más le interesaba era defender la renta. De la ambición inicial pasó al conservadurismo y ese afán por la defensa de los tres puntos se incrementó al marcar Óscar Plano en el minuto 51. El Valladolid sacó a relucir la rabia de un equipo escocido por el 3-0 del primer acto y superó a su rival en la posesión del balón pero esa ventaja no se vio reflejada en el marcador. Los cambios deLuis César dieron más profundidad al equipo con Míchel y Villalibre sobre el césped pero el Rayo había transformado entonces el bloque letal del primer tiempo en una muralla descomunal. El Valladolid intentó desbordar por las bandas pero Alberto tenía por delante a todos sus defensas y en ocasiones a otros compañeros del centro del campo. Remontar el 3-1 parecía misión imposible y Luis César se jugó la baza de Hervías en sustitución de Ángel. Sobre el papel, perfecto: un extremo por un lateral. Era la última solución porque al partido le quedaba un cuarto de hora y el Rayo estaba cómodo en su papel defensivo.
El Valladolid lo intentó a la desesperada y le costó el cuarto gol tras una jugada muy parecida a la que dio origen al 2-0. Pase largo, fallo en cadena de la defensa -con uno menos tras la sustitución de Ángel- y lanzamiento cómodo y facilón de Embarba. A Luis César no le gusta la euforía cuando todo va sobre ruedas y el Rayo le dio la razón.