Matador Mata
El madrileño sigue encaramado al pichichi de Segunda con 6 goles, uno más de los que sumó en toda la temporada pasada / «Este año los movimientos de ataque son más cómodos, ahora tengo ocasiones»
Jaime Mata festeja junto a la hinchada el gol marcado al Córdoba el pasado sábado.-J.M. LOSTAU
Jaime Mata sigue fiel a su cita con el gol pese al respiro involuntario que se tomó en El Alcoraz. Pero su arma, como la del Real Valladolid, sigue con el tambor lleno de balas. Bien lo sabe el Córdoba. «Veníamos de la derrota de Huesca y sabíamos que era muy importante sumar de nuevo en casa, que es donde principalmente tenemos que puntuar. Fue un buen partido en el que se metieron goles».
Marcó el Pucela... y él también. «Cuando el partido se pone de cara, y según juega este equipo, sabes que vas a tener oportunidades. Por nuestra forma de jugar cuando vamos por delante en el marcador, sabemos que hay muchos espacios y que crearemos ocasiones. Seguro que alguna me iba a caer».
El reto es jugar ante rivales que se cierran, como el Huesca de la segunda parte. «Totalmente. Ahí es donde debemos trabajar e ir viendo de qué manera debemos hacer daño a estos equipos. Sobre todo fuera. En Huesca tuve una y, si la hubiese metido, todo habría cambiado. Lo bueno de Zorrilla es que es muy ancho, y el partido se les puede hacer muy largo a los que vienen a encerrarse».
El pichichi de Segunda lleva 6 goles, uno más que en toda la temporada pasada, en la que alternaba titularidad con suplencia. También varió su ubicación ideal, en punta, para jugar mucho por el extremo izquierdo. ¿Llegó a dudar de sí mismo? «No. Estoy para trabajar y jugar donde se me pida. Sé que de la misma forma que he metido seis goles en siete partidos, me puedo pasar otros siete sin marcar. Tengo ocasiones y me están entrando, pero eso no cambia mi autoestima».
Sin embargo el trabajo este año, a desemejanza del pasado, está aportando réditos. «La diferencia es que los movimientos en ataque son ahora mucho más cómodos para mí. En banda exigen cosas que no puedo dar tanto, como el uno contra uno o el regate. Yo al espacio voy mucho mejor y desde una posición de delantero centro puedo romper mucho más. Ahora tengo ocasiones».
Desde fuera da la impresión de que el juego del Real Valladolid es alegre y divertido. ¿Dentro les ocurre lo mismo? «Sí. En la segunda parte ante el Córdoba el partido se rompió mucho y fue un poco correcalles. Pero en la primera fue un equipo muy serio que tenía claro lo que hacer. Desde dentro también se disfruta. Cuando hay ocasiones, juegas cómodo».
La gran pregunta es si se va a aguantar así hasta el final, aunque algún bache sea inevitable. «Hay equipos que se mantienen en lo alto, otros que van para arriba y otros que caen. No se sabe. Hacer balances en Segunda es una locura porque casi seguro fallas».
Su contrato expira en junio. Si sigue igual, el intento de renovación se puede acelerar. «Todavía no hemos hablado nada. Como destino, estoy encantado y a gustísimo. Soy de Madrid y estoy muy cerca, pero nunca sabes en qué estará la clave de la renovación. Es muy pronto y hay que remar mucho».