CULTURAL-REAL VALLADOLID (ANÁLISIS)
Surrealismo para recordar
42 años después del último derbi en Segunda, el de ayer pasará a la historia no sólo por el resultado sino por la forma de producirse / Mala actuación de defensas y mediocentros
Minuto 16. Masip detiene a mano cambiada el penalti lanzado por Rodri que hubiese supuesto el 2-0 .-MARCIANO PÉREZ / DIARIO DE LEÓN
Hubo que esperar hasta 42 años para ver de nuevo frente a frente en un terreno de juego a los primeros equipos de León y Valladolid. Y la espera mereció la pena para recuperar un derbi que a buen seguro pasará a la historia no solo por la rareza del resultado (4-4) sino por la forma de producirse. El duelo jugado ayer en el Reino de León fue un duelo marcado sin lugar a dudas por el surrealismo. Ocho goles, tres penaltis señalados, dos goles en propia puerta, fueras de juego que no lo eran, faltas señaladas al borde del área que se convirtieron en penaltis y tarjetas que cambiaron de color pasando del rojo al amarillo como por arte de magia. Y todo sin estar en funcionamiento el VAR. Ver para creer. Un partido en el que el aficionado, de uno y otro equipo, fue sin lugar a dudas el gran beneficiado al tener su corazón metido en un puño con el partido ganado y perdido por momentos hasta el empate final, quizás lo más merecido para unos y otros.
Un derbi para el recuerdo, para guardar en la memoria como aquel histórico 3-8 del Valladolid al Oviedo con 5 goles de Peternac y 3 de Quevedo. Ayer, los protagonistas fueron Guitián, con tres goles, dos de ellos en propia puerta, y el portero Masip que pese a los cuatro goles encajados, primero detuvo un penalti que impidió que la Cultural se pusiera 2-0 a los 16 minutos de juego y luego en las postrimerías del encuentro (m.85) una manopla suya en un vuelo estratosférico evitó el 5-4.
Un Valladolid ayer de luces y sombras. Lejos, muy lejos, del que deleitara siete días atrás en Zorrilla ante el Tenerife. Un equipo que salió dormido, que despertó gracias a la raza de un Jaime Mata empeñado (ya lleva 4 goles) que el ‘9’ es suyo sin discusión, y que acabó durmiéndose al dejarse empatar de forma incomprensible cuando mandaba 2-4 en el marcador. Afortunadamente Masip y Mata salvaron los muebles. El portero al accionar con el penalti detenido a Rodri la palanca de la reacción. El delantero para dejar claro que ni griegos si ‘Ortuños’ podrán con él.
Bien arriba, mal atrás. El centro del campo tampoco ayudó. Desaliento. La entrada al campo de Oscar Plano dio otro sentido al equipo aunque el echarse atrás y dejar de anticiparse llevó al Valladolid, inocente Valladolid, a la perdición. Un apunte. La defensa en las jugadas de estrategia, demasiado hundida, sigue abriendo la caja de las dudas.