COPA CASTILLA Y LEÓN
Un enemigo muy poderoso
El Atlético Valladolid demuestra que sigue lejos del nivel de Ademar y solo le planta cara en la primera parte / Los leoneses, campeones (24-31)

El pivote de Ademar, Diego Piñeiro, sujeta por el cuello a Adrián Fernández.-MIGUEL ANGEL SANTOS
La vida sigue igual en el derbi autonómico. El primer enfrentamiento entre vallisoletanos y leoneses, gracias a la Copa Castilla y León, demostró que la distancia entre ambos sigue siendo grande, muy grande. No en vano, Ademar maneja un presupuesto que triplica al del Recoletas Atlético Valladolid y con una plantilla preparada para jugar Liga de Campeones. El cuadro vallisoletano le puso ganas, incluso momentos de buen juego al comienzo, pero finalmente, al estilo Floyd Mayweather, Ademar asestó en la segunda parte un derechazo a su rival que le dejó noqueado en la lona.
El equipo de Nacho González pecó de falta de continuidad en las acciones, poca fluidez en los pases y malas decisiones en los lanzamientos. Si a todo esto, se suma que estuvieron más de 11 minutos sin anotar, se entiende el resultado final, aunque tampoco se puede decir que los leoneses estuvieran muy acertados en ese tramo. De un esperanzador 20-22 se pasó a un 20-26 que dejaba las cosas finiquitadas.
En la primera mitad sí se vio la mejor versión de este Atlético Valladolid. Un enriquecedor 3-0 de salida que se fue manteniendo gracias a una buena dirección de Adrián Fernández con balones para el pivote. El técnico Rafa Guijosa intentó parar este ciclón con un tiempo muerto que hizo reaccionar a sus pupilos. La distancia se mantuvo hasta los últimos minutos cuando el lateral Predag Vejin, con dos consecutivos, y Simonet repusieron las tablas a 12. El tiempo muerto de Nacho no sirvió para cambiar nada y los visitantes se fueron al vestuario ganando por un tanto (15-16).
Tras el paso por el vestuario, Ademar puso la directa. Mucha más intensidad defensiva haciendo valor la corpulencia de sus jugadores y en ataque supieron aprovecharse de los huecos imperdonables que dejaban los guerreros azulones y aumentó el numero de salidas rápidas al contraataque. Posteriormente Nacho González cambió varias veces de táctica ofensiva, pero Rafa Guijosa respondía bien a sus variantes. El 5-1 dejó buenas sensaciones pero Ademar lo rompió con acertados lanzamientos exteriores. Por su parte, la mejora del cuadro leonés fue grande con Cupara en la portería. Mientras que en la portería vallisoletana, el plan de dar media hora a cada uno, en esta ocasión no dio resultados, con un poco acertado César Pérez, al contrario que en semifinales. En resumen, demasiados fallos fáciles, en especial de los extremos, que permitían ir aumentando la ventaja paulatinamente hasta unos minutos finales donde la intensidad bajo.
Estos primeros encuentros están sirviendo para mirar con lupa el rendimiento de los nuevos. Minutos esperanzadores de Adrián Fernández, aunque la aportación de Diego Camino se antoja muy necesaria; Héctor González, desde el lateral, no tuvo su mejor día, mientras que Alejandro Garza debe asumir su experiencia para ser más contundente en tareas defensivas. No obstante, la sombra de Dani Dujshebaev puede ser muy alargada a lo largo de la temporada.
La primera edición de la Copa de Castilla y León ha servido para comprobar que la diferencia entre ambos equipos es amplia, incluso más que la temporada pasada, y que las mejores armas del Recoletas volverán a ser las ganas, la ilusión y la afición. En el cuerpo a cuerpo, Ademar sigue siendo un enemigo demasiado poderoso.