El juego del ave fénix
Dos años y medio después de su despedida por lesión, Cecilia Cossío vuelve al AulaValladolid con energías renovadas y con ganas de ayudar al equipo / «Es un riesgo que quiero correr», admite

Cecilia Cossío se eleva entre dos rivales durante un partido antes de lesionarse.-EL MUNDO
En ocasiones, una grieta puede hacer que el más sólido de los muros se venga abajo. Coger los pedazos y volver a darle la consistencia anterior es ya otro nivel. Esa es la historia de Cecilia Cossío, una deportista que cogió, para volver a entrar, la misma puerta que cruzó empujada por una lesión.
Diciembre del 2014. Un mes y un año que Cossío tiene tatuados en su memoria. Dos pasos por el quirófano y una rodilla maltrecha eran mucho equipaje para viajar por la División de Honor. No quedó otra opción que hacer las maletas para despedirse del que había sido su equipo durante siete años.«Tuve que dejarlo por un tema mental. Llevaba dos años en rehabilitación y necesitaba desconectar del balonmano. Veía que no podía jugar y que me quedaba un año para recuperarme», recuerda.
Desconectar del balonmano hubiera sido bajarse del mundo. Sus amigas y su compañera de piso, Lulu, comparten una pasión de la que no podía abstraerse. Tal vez por eso volvió a pedir un dorsal en División de Honor. Su descenso al infierno de los deportistas será una escala en su paseo por la élite, donde llegó siendo parte del Aula Valladolid. «Decidí volver cuando me vi capaz. Vi que podía estar al 100% y me entró el gusanillo de intentarlo», admite.
Los brazos de Miguel Ángel Peñas y del resto del equipo estaban abiertos para recibir a la defensora, que lleva desde abril poniéndose a punto con un preparador personal. Sin embargo, Cecilia no pasará de una página en blanco a una hoja con su firma de la noche a la mañana. La paciencia es una pieza más en este juego: «Ahora tengo que entrar progresivamente en la pista. El problema es volver a empezar. El cuerpo no está preparado. Me costará, pero quiero jugar arriba», reconoce la jugadora.
El proceso requiere una alianza con el tiempo. Las sobrecargas son un lógico caballo de batalla que hay que domar... y será el tiempo el que lo haga. Aparentemente, Cecilia empieza la pretemporada al mismo tiempo que sus compañeras, pero lleva dos años de retraso, lo que la obliga a hacer un sprint para alcanzarlas. La primera meta volante está en volver a adaptarse al clima de la rutina: «La rutina del deporte, entre rehabilitación y gimnasio, no la he perdido nunca, pero era más libre. Coger ahora la rutina de entrenamientos es lo que más me va a costar», asegura.
La tablilla de Miguel Ángel Peñas aún tendrá que esperar «mínimo un mes» para colocar el nombre de Cecilia Cossío en su siete de juego. Sin embargo, cada día de entrenamiento es un día menos para ver a la cántabra en acción y demostrando sus dotes como defensora, una carta de presentación que espera recuperar en todo su esplendor: «Volveré a ser la de antes si el físico me respeta. Eso sí, hasta que no esté bien al 100% no volveré a jugar un partido, no voy a correr ningún riesgo».
Cecilia es consciente de que el número de veces que un ave fénix puede resurgir de sus cenizas no es ilimitado y sabe que los primeros minutos tras la vuelta será un cara a cara con sus miedos, a los que no invita a su fiesta de bienvenida: «Siempre vas a tener respeto después de una lesión así, pero si vas con miedo es el doble de peligroso. El riesgo existe, es verdad, pero yo le he decidido correr», subraya la renovada Cecilia Cossío.