Diario de Valladolid

FÚTBOL REAL VALLADOLID-GETAFE (CRÓNICA)

Zorrilla despierta a la fe

Los blanquivioleta enganchan por fin con su afición gracias a una trabajada y colectiva victoria / El gol de Álex Pérez permite continuar en zona de promoción / Herrera y sus jugadores suman 14 de los últimos 18 puntos

El defensa central blanquivioleta Álex Pérez celebra su gol, ante el getafense Cata Díaz.-BALCAZA

El defensa central blanquivioleta Álex Pérez celebra su gol, ante el getafense Cata Díaz.-BALCAZA

Publicado por
Arturo Alvarado
Valladolid

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Diego Maradona cuenta con una iglesia. La Maradoniana. No es cachondeo. La forman más de 200.000 fieles. Hasta Star Trek ha creado la suya, con trekkies incondicionales. El Real Valladolid está en las antípodas de fundar un culto, pero sin embargo se está ganando a pulso el contar con un grupo cada vez mayor de creyentes, que pueden ser legión si se clasifica para la promoción.

La campaña #Yocreo lanzada por el club para el partido contra el Getafe ha resultado un éxito. No por los más de once mil espectadores. Ni siquiera por la victoria ante el tercer clasificado. Lo es porque la afición ha recuperado la fe en su equipo. Y cree. Cree como nunca lo ha hecho durante la temporada. Cree como para rezar cuatro padrenuestros antes de cada partido porque sabe que al final de la oración ahora sí está la victoria.

Comienza a creer casi a ciegas, que es lo importante. Pero lo ha conseguido gracias a creer como también como Santo Tomás. 14 puntos de 18 son como meter no el dedo, sino el codo, en la llaga. En definitiva, hay motivos para sustentar la fe en este Real Valladolid. El que resucitó tras la muerte en Sevilla. El que aplica lo que antes parecía milagro pero que es pura lógica, pues juegan los mejores, y con el mejor esquema posible.

Se temía, y con razón, al Getafe. La sombra de Anduva planeaba por Zorrilla pero una palabra del Real Valladolid bastó para espantarla. Esa palabra es solidaridad. Lejos de la guerra de guerrillas en que se transformó el partido de Miranda tras el descanso, ayer los blanquivioleta fueron un bloque para atacar pero sobre todo para defender.

Si un azulón salía de un regate, se encontraba otro rival. Y si salía del segundo, otro más. Y del tercero. Y si pasaba a otro getafense, también. La tela de araña pucelana funcionaba como la de Spiderman. Los locales se multiplicaban al modo de los malos trajeados de Matrix. No había huecos ni situaciones de superioridad para el rival.

A cambio, el ataque se resintió. A ambos conjuntos les pasó lo mismo: se diluían en el último cuarto del campo, con malos pases o erróneas elecciones. Muchos nervios por lo que había en juego y mucho calor, que también abotarga las ideas.

El mismo once inicial de Anduva creó peligro con una espuela mal dirigida de Jose y un tiro de Espinoza neutralizado por la defensa, antes del tanto anulado a De Tomás. Un golazo. El madrileño remató de cabeza una falta y un obús llamado balón se coló a toda mecha en la red. Zorrilla era una comunión cuando el árbitro anuló el tanto. La rodilla de De Tomás le traicionó cual Judas, metiéndole en fuera de juego.

Tras una mano de Gorosito en la que se reclamó penalti, comenzó la segunda parte. El ritmo se fue avivando a medida que apretaba la necesidad, los equipos se abrieron y llegaron las ocasiones. Molina, solo ante Becerra, envió el balón al limbo. Increíble. Poco después, Míchel cabeceó cruzado el cuero tras saque de córner. Guaita voló para despejar. Menos puntería lució el 21 del Valladolid cuando envió alto el esférico, tras una buena combinación de Moyano y Jose.

Poco después del ecuador de la segunda parte llegó el gol. Jordán tira una falta con el interior del pie para que el balón bote antes de llegar al portero. Guaita despeja y ahí estaba Álex Pérez para coronar un partido soberbio en defensa, con el gol de triunfo. El central cabecea a la red, solo y a bocajarro.

El tanto fue amedrentando al Real Valladolid, no por impulso del Getafe sino de sus malos recuerdos. Herrera retiró a De Tomás, sacó a Guitián y colocó una defensa de cinco que a veces pareció de siete, según estaban colocados.

Como suele pasar en estos casos, la acumulación no da la eficacia, y el Getafe pisó más que nunca el área pucelana. Becerra rechazó una falta directa casi en el borde del área de Suárez. Ya en tiempo añadido Fuster, absolutamente solo, mandó fuera un testarazo. Esta vez la divinidad estuvo con el Pucela. El que cree, hacen que crean y cada vez cuenta con más fieles.

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