FÚTBOL ZARAGOZA-REAL VALLADOLID (ANÁLISIS Y OPINIÓN)
Nuevo dibujo, nuevo fracaso
Herrera se pasa al 4-2-3-1 para hacer frente a un Zaragoza que aun así le robó el medio campo

ecerra sale con poderío para blocar el balón ante Dongou.-ARABA PRESS
De los creadores del 4-4-2 (en rombo, of course) y el 5-3-2, llega el 4-2-3-1. Próximamente en su (pequeña) pantalla.
Lo malo de anunciar los dibujos tácticos del Real Valladolid como si fuesen películas, es que cuando alguien vaya a verla, igual la han cambiado. ¿Qué formación deparará el partido del domingo frente a Córdoba? En el cajón aguarda el 4-1-4-1. Y el 4-2-4 con que se acabó goleado ante el Levante.
Herrera optó en ese 4-2-3-1 de La Romareda por retirar a Ángel y recuperar a Balbi, cuya banda fue una fiesta maña, ayudado por las facilidades de Rafa. Con Moyano en el otro ala, la falta de juego por los flancos estaba asegurada. Markel y Ángel son rápidos, profundos y centran. Pero no juegan.
En el mediocentro, Jordán se colocó junto a Leão, lo que es garantía de que el portugués se achique en la salida de balón. No así en el juego defensivo, al que llegó tarde por falta de ayudas, viendo una amarilla y rozando al segunda, lo que le llevó al banquillo.
El trío de ataque fue desigual. Villar se encontró en su salsa en el extremo derecho, pero Míchel se perdió en la banda izquierda, donde no conecta con la elaboración del juego que viene desde atrás, ni ve puerta. Se arruga cuando hay que tirar.
Peor fue lo de Álex López, invisible durante toda la noche. Ni participa en el juego ofensivo, ni crea, ni dispara. Y mucho menos, defiende. El listón que se aplica a De Tomás no es el mismo que el utilizado con un jugador estéril en casi todas las facetas del juego.
En ataque Mata lo intenta todo pero, al menos como blanquivioleta, demuestra que no tiene gol cada vez que le dan la ocasión. Su destajismo defensivo impide que la crítica sea lacerante, pero el Real Valladolid no se puede permitir que su punta sea un futbolista que sólo ha marcado dos goles de penalti y uno de cabeza.
Lo más curioso es que el Zaragoza fue más eficaz con 4-1-4-1 para hacerse con la medular, ya que sus jugadores se movían mucho más y mejor entre líneas. Zapater no pasó problemas para mantenerse firme por delante de la zaga. El final pucelano no fue de dibujo táctico, sino de miedo, con todos guarecidos atrás. Algo impropio de quien quiere subir.