FÚTBOL REAL VALLADOLID
Ocho meses de ensayos
El equipo de Herrera busca desde el comienzo de Liga una personalidad que no acaba de aflorar por su carácter defensivo, falta de verticalidad y problemas de conexión entre líneas
Jose, Moyano y Álex Pérez abandonan el campo apesadumbrados tras empatar contra el Lugo.-J.M. LOSTAU
El Real Valladolid vive un proceso de dudas. Su juego ha caído bastantes enteros, con el agravante de que nunca ha llegado a cotizar alto. Después de dos tercios de Liga, la afición sigue esperando al equipo de Herrera, en casi constante pretemporada. No presenta una personalidad definida, ni siquiera en el mismo partido. Duda, recula y se encoge a la más mínima adversidad. Necesita que todo vaya bien para ganar, cuando los equipos exitosos son los que vencen incluso siendo vulgares. Como el próximo rival pucelano.
1-Estilo de juego defensivo.
El primer y gran problema del Real Valladolid reside en cómo concibe el juego. Y quien fija su personalidad es el entrenador. Se ha vendido la figura de Paco Herrera como la de un técnico amante del ataque, cuyos equipos marcan muchos goles. Ese míster no es el que ha desembarcado en Zorrilla. El conjunto blanquivioleta presenta unas características claramente defensivas, con más afán por no encajar goles que por lograrlos. La defensa pucelana, en dato reconocido por el propio Herrera, está compuesta por cinco jugadores: los cuatro de atrás más Leão, otro central cuyo papel real es el de líbero por delante de la zaga y con poco margen de metros hacia adelante para moverse.
La posición del portugués es la que fija el carácter del equipo. Un mediocentro que pise campo rival da idea de un conjunto ofensivo. Y dos mediocentros escalonados indican equilibrio. Acumular dos delanteros junto a tres mediocampistas teóricamente de ataque parece disculpar la acumulación de futbolistas atrás, pero es solamente el paso previo al gran problema de Herrera.
2-Un equipo largo que tiende a romperse.
El Real Valladolid en raras ocasiones funciona como un acordeón. Su equipo se hace largo y se rompe con demasiada frecuencia. De ahí nacen el resto de sus males tácticos. No habría tanto problema con esa defensa de cinco si pisase terrenos cercanos al medio campo, pero no es así. En muy rara vez se pude ver al equipo dominar y la zaga más allá de la línea de tres cuartos rival. Herrera dijo en una rueda de prensa que su defensa sube cuando el equipo ataca, pero no lo hace proporcionalmente. Si el ataque avanza 20 metros, la zaga sube 5. Esto hace que el equipo sea largo, disminuyen los apoyos y se abusa del balón en profundidad, casi siempre perdido. Los medios ofensivos, para parar la sangría, deben bajar a buscarlo, con lo que no están arriba y se pierde la capacidad de sorpresa, ya que hay una o dos líneas de pase, porque sólo hay un par de jugadores en zona de peligro... para enfrentarse a cuatro defensas y dos medios defensivos rivales. Los laterales, que podían ser el elemento sorpresivo, y más con el famoso rombo, no acompañan más que esporádicamente. Resultado: numerosas pérdidas de balón que antes, con el equipo más junto, no se daban. Aunque la falta de juego por las bandas y el apelotonamiento de futbolistas en la zona central provocaban posesiones estériles.
3-Centrocampistas técnicos no presionantes.
Braulio fichó en sus dos primeras temporadas pocos mediocentros. En la actual, cuando ha abierto la espita, no ha cambiado su retrato robot. Son jugadores eminentemente técnicos, de buen trato de balón y capacidad de pase, pero en los que el sacrificio y lucha física no ocupan una parte primordial de su carácter.
En su primera temporada, el director deportivo firmó 13 jugadores, pero sólo dos mediocentros: Leão y Timor. Uno es el referente defensivo pero no existe en ataque. El otro pasó desapercibido... hasta que en enero del año pasado se fue al Leganés. El año pasado llegaron Tiba y Borja. El luso fue otro jugador frío, con técnica pero de pocos metros cuadrados. El orensano vino en enero y no era el del ascenso con Mendilibar. Este año se quiso reforzar la línea con el desembarco de Marcos, Luismi, Álex López, Míchel y Jordán. Excepto éste, ninguno presenta un balance equilibrado ataque-defensa. Braulio prefiere los medios técnicos a los de menos calidad pero más despliegue físico de área a área. Con alguno de estos, el equipo quizá no se rompería tanto. Jordán lo intenta, pero Leão se asocia mejor con Guitián que con él. Existe en el club un mediocentro que presenta este balance. Se llama Anuar, proscrito en el filial.
4-Personalidad huidiza con poco liderazgo.
Los problemas de fútbol se resuelven con fútbol, pero existen llamadas al carácter para sacar al equipo adelante. Hay veces que éste mete goles o los evita, aunque no sea lo habitual. En el Real Valladolid no hay un líder que impida que el equipo se vaya atrás cuando pasa por dificultades. Los últimos rivales han olido este miedo y se han lanzado a por partidos en los que quizá darían por bueno el empate. El problema es que un líder no se fabrica.