BALONMANO - LIGA ASOBAL - CRÓNICA RECOLETAS ATLÉTICO
Camino y la excelencia
El veterano central del Recoletas Atlético Valladolid da una clase magistral de direción de equipo llevando en volandas a sus compañeros hacia el triunfo ante el rocoso Bidasoa.
Diego Camino juega entre líneas y se cuela hacia la portería entre Martínez y Basaric.-J.M.LOSTAU
La excelencia tiene nombre y apellido: Diego Camino. El veterano central del Recoletas Atlético Valladolid dio ayer en Huerta del Rey una nueva lección de dirección. Su privilegiada batuta condujo no solo los tiempos del partido, con paradas y arrancadas, con pases milimétricos dignos del mejor delineante. Él, sólo él fue capaz de marcar el ritmo que más le convenía al partido. Nadie pudo con él. Su partido fue sencillamente apoteósico. Un director de orquesta que en el contexto orquestal supo coordinar los instrumentos que la componen, sus medidos pases a Serdio y Nico en el pivote, o sus continuidades hacia la artillería de la primera línea o bien hacia la segunda línea.
Diego Camino dio un nuevo máster de dirección. Al rocoso Bidasoa no le quedó más remedio que rendirse impotente a sus pies. Y cuando vio la solución, la única solución para deshabilitar su caudal de juego con una defensa mixta, ya era tarde porque el partido estaba perdido. La pregunta es obligada. ¿Qué hubiera pasado si el Bidasoa hubiese activado la pizarra antes? Secreto de sumario. Porque a día de hoy, el Recoletas Atlético Valladolid necesita un Camino, un Diego Camino en su vida.
Cinco goles, cuatro de ellos en los segundos treinta minutos, para adornar toda una colección de asistencias. Diego Camino como buen director de orquesta puso el liderazgo, el carisma, el magnetismo y el buen trato para con sus compañeros. Su aparente fragilidad física, solo aparente, no fue obstáculo alguno ante una férrea venida a menos defensa irundarra, lejos de lo que fue y marcó antaño en la línea de seis metros.
El Recoletas Atlético Valladolid mandó de principio a fin. Su puesta en escena fue impresionante provocando hasta dos tiempos muertos a su rival cuando apenas se habían consumido quince minutos. El 9-4 en el marcador tras un parcial de 5-1 daba valor al pase frente a la potencia. Y aquí Diego Camino tuvo mucho que decir minimizando la alarmante falta de puntería de un Dujshebaev que sigue sin entrar en la dinámica de juego del equipo y donde un cada vez más presente Víctor Rodríguez toma protagonismo ganándole la partida.
El Bidasoa, bien sujetado por su portero, el ex BM Valladolid Asier Zubiría, se agarró al partido con uñas y dientes pese a que siempre estuvo a remolque en el marcador. Nono, los latigazos de Borragán y Azkue y las envenenadas penetraciones del pequeño Lancina no solo le mantuvieron con vida sino que lograron situarse a un solo gol hasta en dos ocasiones ( 16-15 y 20-19. Pero Camino no dejó lugar para la duda y acompañado por el veteranísimo Fernando y los postes, ayer un aliado más, evitaron la remontada de un Bidasoa que terminó claudicando (30-26).