FÚTBOL NUMANCIA-REAL VALLADOLID (CRÓNICA)
No hay vida fuera
El derbi frente al Numancia se salda con una nueva derrota blanquivioleta a domicilio / Los de Herrera sólo han ganado en una de sus ocho visitas / Del Moral marca en el minuto 89

El atacante ex blanquivioleta Manu del Moral chuta para conseguir el 2-1 tras anticiparse al central Alberto Guitián.-LFP
Los astrofísicos llevan décadas investigando si existe algún atisbo de vida fuera de la Tierra. Ha sido tal la evolución de los radiotelescopios en los últimos años, que se han revelado a la vista multitud de planetas similares al azul, capaces de albergar seres vivos, aunque sea en forma simples.
En el caso del Real Valladolid no es necesaria ni una lupa de todo a cien para saber que no hay vida lejos de Zorrilla. Y si algo se mueve sobre la superficie a analizar, se le pisa. Una victoria en ocho desplazamientos, y ante un Nàstic que entonces no había ganado en nueve partidos de Liga. 5 puntos de 24 posibles y 0 de 6 en las dos últimas visitas a Elche y Soria.
En casa las cifras no son mucho mejores. En esta Segunda tan igualada, perder o ganar dos partidos seguidos supone pisar sótano o ático. Los pucelanos salieron la pasada jornada de puestos de promoción y hoy pueden mirar la clasificación desde zona de vértigos. El equipo de Herrera está abonado a las rachas y preocupa que haya iniciado otro picado. No logra evolucionar.
La derrota de ayer dolió por la forma y por el fondo. Una primera parte patética, infumable, horripilante, parecida a la de Lugo, dio paso a un segundo tiempo abierto y con los pucelanos como dominadores. El Numancia estaba asfixiado por la presión en la primera mitad. Los visitantes empataron, dieron un larguero y, cuando la igualada parecía lista para la letra impresa, una serie de fallos concatenados en defensa provocó que un ex, Del Moral, marcase en el minuto 89. Doble dolor, acrecentado por cómo lo celebró el ex jugador de élite. Se quitó la camiseta y corrió eufórico. Una elástica, por cierto, de un rojo muy parecido al que lució el Mallorca el año pasado. Seguro que el ex internacional se habrá percatado del detalle.
Herrera sorprendió de inicio dejando a Guitián en el banquillo y alineando en el centro de la defensa a Álex Pérez con Rafa. Leão volvió a su posición de cabecero de área. Arriba la sorpresa fue mayor. Iban Salvador desplazó a De Tomás para ser pareja de Mata.
El experimento fue un fracaso. En una competición de esgrima, Salvador es el tipo de la navaja cachicuerna y la manta, al estilo bandolero de Sierra Morena. Nada que ver con el prometedor chaval de la pretemporada. Nunca entendió el partido y es de temer que tampoco comprenda este juego. Embarulló el ataque en jugadas estériles.
Claro que nadie navegaba con los remos rectos. El centro del campo no existió. Era la zona desde la que se veía volar el balón de la defensa hacia el (teórico) ataque, para perderlo a los tres segundos. Los medios pucelanos no supieron sacudirse la presión rival. No hubo posesión ni pausa en el juego, ni triangulaciones. Sólo pérdidas. Una detrás de otra.
Y llegó el gol de Pablo Valcarce. Medular y defensa le hicieron pasillo, como los bailarines a Marilyn cuando sube las escaleras cantando aquello de que los diamantes son los mejores amigos de las mujeres. Sólo les faltó mover las manos mirando a cámara, porque el tirito humilde pero colocado del berciano entró.
Tampoco había vida en el Real Valladolid. Su mejor disparo fue un despeje de Callens a centro de Álex López. El cuero saludó al travesaño.
La segunda mitad comenzó con la entrada de Ángel por Salvador. Al minuto, Rafa, tocado, dejó el puesto a Guitián. El Real Valladolid comenzó a funcionar por dos motivos: el Numancia cedió en su presión y Álex López retrocedió diez metros para sacar jugado el balón. En corto y en largo. Lo que no hizo Leão.
Aparecieron los pases, las triangulaciones, los desmarques... y De Tomás. Un jugador diferente al que Herrera no acaba de ver y ante el que no luce la paciencia exhibida con Míchel y Álex López. Salió por un inoperante Jordán (¿quién lo ha abducido?) y al minuto marcó.
Un centro de Balbi tras un balón muy luchado por el argentino llegó a sus botas. Y demostró que es delantero centro. Levantó la cabeza, escaneó la escena y dio esa centésima de pausa que saben administrar los dotados para empujar un poco el balón hacia adelante, clavar a los defensas, y marcar por el hueco que había.
El empate espoleó a los pucelanos, que veían cerca la victoria. Flotó en botas de Mata. Tras una excelente serie de pases, se encontró cara a cara con Asier. En vez de tirar de zurda, lo indicado, metió el exterior del pie derecho. El balón se coló de caño bajo el portero pero pegó en una bota y salió despedido hacia el larguero. De las ocasiones que no se pueden fallar.
Del posible 1-2 se pasó al certero 2-1. Leão peinó en un mal despeje, el balón se coló entre Guitián y Álex Pérez. Del Moral se aprovechó del empanamiento defensivo y fusiló a Becerra. Este Real Valladolid va a tirones. Así no es que sea imposible pisar un planeta. No se llega ni a la vuelta de la esquina.