BALONMANO LIGA ASOBAL
Vuelta a la normalidad
Tras el último varapalo sufrido en Logroño el Recoletas Atlético Valladolid pasa por encima de un BMCangas impotente / La buena defensa y sobre todo el portero Javi Díaz actúan de resortes

El zurdo Rubén Río arma el brazo antres de lanzar ante la defensa del jugador del BMCangas Pablo Castro.-PABLO REQUEJO
Y tras la tempestad que supuso caer por 13 goles en su visita a Logroño, llegó la calma con un plácido triunfo del Recoletas Atlético Valladolid ante el BMCangas. Un triunfo con valor doble dado que el conjunto gallego viaja en un principio en el mismo vagón de clase turista de los vallisoletanos que luchan por evitar el descenso. Un triunfo ante un rival directo (y eso que el listón de exigencia no apunte más alto, mucho más alto) que no hace si no reforzar la autoestima de los vallisoletanos en un Huerta del Rey que pretende ser un fortín inexpugnable y que ayer contó con la fidelidad de 2.500 espectadores. Sí, más de dos tercios de entrada para ver al Cangas de Alen Muratovic, uno de los históricos que ayudó a catapultar al desaparecido BMValladolid antes de su ocaso.
Los primeros minutos de partido invitaron a pensar en un duelo mucho más competido de lo que terminó siendo. La buena actuación del portero Javi Díaz ejercía de flotador ante la lenta puesta en escena del Recoletas BMAtlético. Fueron las paradas del meta gallego las que ejercerían de despertador de su equipo. Así del inquietante 2-3 inicial se pasó a un 6-3 que provocaba el primer tiempo de los visitantes. Un parcial de 4-0 que supuso una pesada losa para un BMCangas impotente reducido a las penetraciones de su pequeño central DavidGarcía y al juego de continuidad a cargo de un Alen Muratovic que con 37 años y un solo brazo, el malo, el no operado, sigue dando valor al dicho que ‘el que tuvo, retuvo’.
Pero el factor desequilibrante en una primera mitad de claro color local estuvo sin duda en la portería. Diez paradas de Javi Díaz , dos de ellas en lanzamientos de penalti, sirvieron para accionar esa arma de destrucción masiva llamada contraataque ya sea en primera o segunda oleadas. Así, de esa forma, el partido se rompería antes de llegarse al descanso con un Diego Camino como siempre clarividente capaz de ver lo que otros no ven. Con el central repartiendo juego y con Abel Serdio rindiendo en las trincheras de los seis metros el partido pronto perdería todo su interés (16-10; descanso).
En la segunda mitad no cambiaría el panorama pese a la pájara del Recoletas tras escaparse por nueve goles en el inicio (19-10). Los gallegos en un intento a la desesperada de cortar la sangría cambiaron la defensa a 5-1. Tras un breve atasco y titubeo los latigazos de un Rubén Río que por fin pareció soltarse junto al aire fresco que supuso la entrada en cancha de Roberto Pérez, aplacaron el atisbo de reacción de un BMCangas condenado a su suerte. Una derrota amplia e indiscutible (31-21) ante un Recoletas BMAtlético Valladolid que alcanza ya los ocho puntos en su casillero y se aleja de la zona de peligro.