POLIDEPORTIVO
Las medallas en sus manos
La ex nadadora Amaya Alonso participará en Río de Janeiro en sus terceros Juegos Paralímpicos / Lo hará como fisioterapeuta de la expedición española

Amaya Alonso.-E. M.
Como el mejor de los prestidigitadores, Amaya Alonso es capaz de hacer magia con sus manos. La vallisoletana es capaz, como si tuviera en su poder el secreto de la alquimia, de ayudar a convertir músculos en metales preciosos. Con esa misión vivirá en septiembre en Río de Janeiro sus terceros Juegos Paralímpicos, los primeros fuera de la piscina que la vio crecer.
El 12 de enero de 2013 salió del agua por última vez. El joven talento del Pisuerga colgaba su bañador a secar para siempre. Con sólo 24 años había cosechado más semillas que muchos deportistas en su carrera. Medallas nacionales, internacionales y dos participaciones en los Juegos Paralímpicos (Pekín 2008 y Londres 2012) subrayan de colorines su currículum deportivo. Sin embargo, su meta no se encontraba ya al final de una calle, sino al final de sus estudios universitarios de fisioterapia.
El deporte atrajo de nuevo a la nadadora como un imán al hierro. Tras graduarse, entró a realizar prácticas a las órdenes de Kiko Santomé en el Servicio Médico del Comité Paralímpico, con quien viajará a Río de Janeiro para vivir sus terceras Paralimpiadas, algo que la nadadora no se esperaba cuando abandonó la competición: «No me lo esperaba. Cuando acabé la carrera empecé a ir a Mundiales y Europeos. Vuelves a entrar en la dinámica, aunque es como si no hubiera salido de ella nunca», explica.
Río 2016 significa para la vallisoletana un reto igual que cuando viajó a Pekín o Londres a competir: «Me han dicho que es durísimo, pero yo lo afronto con muchísimas ganas. El tiempo que antes pasaba en la piscina, ahora lo dedico a trabajar», asegura. La policlínica (un pequeño ‘hospital de campaña’ por el que pasan todos los deportistas para tratar sobrecargas y lesiones) será el campamento base de Amaya Alonso en Brasil, donde además será un punto de refuerzo para los equipos de tenis de mesa, piragüismo y ‘su’ natación.
Volver a ver la piscina engalanada con los aros olímpicos hará que surja muchos buenos recuerdos para la exnadadora. «Un poco de morriña si tendré, pero las decisiones se toman y hay que aceptarlas», asevera. Ahora es el turno de que Amaya Alonso disfrute de la magia del deporte desde otra perspectiva.
La fisioterapeuta tendrá del 6 al 18 de septiembre un doctorado exprés en fisioterapeuta y una oportunidad de celebrar el festín de medallas que acostumbran a pescar los paralímpicos españoles (42 en Londres y 58 en Pekín) como si fueran un poco suyas. «Me haría muchísima ilusión ayudar a ganar medallas, aunque sea desde una parte como la fisioterapia».