FÚTBOL. REAL VALLADOLID
Ángel, el ‘fichaje’ con corazón
«La motivación que siente el canterano no la tiene él que viene de fuera», dice el último jugador en dar el salto del filial al primer equipo

Ángel controla el balón durante un entrenamiento del Real Valladolid.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
La única sangre nueva del Real Valladolid 16-17 la porta por ahora un jugador de la casa. Ángel García Cabezali, conocido futbolísticamente por su nombre de pila, ha dado el salto desde el filial al primer equipo sin posibilidad de vuelta atrás, a causa de su edad.
A sus 23 años (3-2-93), este madrileño ha cumplido con el sueño de cualquier canterano, aunque algunos colocarían esta definición entre paréntesis, ya que llegó al Valladolid B la temporada 14-15, procedente del Real Madrid C.
Ángel ha pasado unos días de vacaciones en Ibiza y ya está en el domicilio familiar de la capital de España. Cuenta los días que faltan para comenzar la pretemporada, ya menos de un mes.
«Los que venimos de abajo siempre tenemos la motivación de jugar en el primer equipo. Es algo especial que creo que no sienten los que vienen de fuera. Estoy feliz por esto y por la renovación», comenta el lateral, que ha firmado por dos temporadas. Un indicativo de que la dirección deportiva cree en él, pese a lo visto en la última Liga. Porque Nikos y Hermoso, los dos jugadores que le taparon la entrada, ya no están.
«Cuando las cosas van mal, la afición suele pedir la presencia de canteranos en el once. Pero los entrenadores quieren hacerlo lo mejor posible y se fijan en los profesionales. Tanto cambio en el banquillo como ha habido aquí es muy complicado para los canteranos. En parte es normal porque, cuando hay problemas, se busca a la gente con experiencia».
Pero Ángel ejecutó una entrada meteórica en el equipo. Fue el mejor en el partido de Copa en Oviedo, pese a la derrota, y poco después debutó en Liga como titular, también frente a los astures (jornada 8). Siendo lateral marcó un gol... y desapareció del once hasta las jornadas 15 y 16, ante Lugo y Alavés. Luego, la nada.
«Después de Oviedo el míster decidió que no jugase. Fue el partido contra el Llagostera, el último de Garitano, quien apostó por mí. Llegó otro entrenador y para un jugador del filial es como empezar de cero, porque no te conocen».
Pero sus palabras no desprenden amargura. Sabe cuáles son las leyes no escritas del fútbol y siente que ha aprovechado su oportunidad. «Aun así, estoy contento con mi aportación, aunque fue una pena no jugar más».
Su consuelo se llama Valladolid B. El fútbol que no tejían los mayores, lo bordaban los pequeños. «Hicimos una segunda vuelta espectacular, con 30 puntos. El equipo se salvó por segundo año consecutivo y espero que el año que viene siga igual». Allí cuenta con tres compañeros que estarán a caballo entre ambas escuadras: Anuar, Toni y Jose.
Ángel llegó de Valdebebas como extremo pero se ha reciclado en lateral. ¿Es un carrilero, un extremo que defiende, un lateral que ataca? Inteligente, busca el compendio. «Me veo como un jugador de banda que hace lo que le pide el entrenador en cada momento. Unos quieren que juegue más arriba y otros, más abajo».
Sus ídolos están en Madrid. «Me gusta mucho Marcelo, porque defiende pero es muy ofensivo, aunque no tengo su estilo de juego. También me parece buenísimo Filipe Luis, muy atacante».