BALONMANO. EL ANÁLISIS DE UNA TEMPORADA SOÑADA
Camino de la excelencia
Con el ascenso a la Asobal el BMAtlético Valladolid logra la matrícula de honor en su segundo año de existencia merced a las líneas maestras trazadas desde el club

-PHOTOGENIC
El BM Atlético Valladolid ha conseguido en solo dos años recuperar los galones de Asobal perdidos por la agonía y posterior decapitación del anterior club, BM Valladolid. Y lo ha hecho codeándose con la excelencia deportiva tras sobreponerse al tremendo dolor que supuso verse apeado del ascenso a la Asobal en su primera tentativa (en mayo de 2015) después de una agónica prórroga y una interminable tanda de penaltis. Lejos de venirse abajo, tan solo tuvo que idear una versión 2.0 de sí mismo para alcanzar el codiciado ascenso a la Asobal.
1. Los ‘cinco magníficos’ dan solidez al proyecto inicial de Sánchez-Valencia. Nadie puede obviar que sin la figura de Juan Carlos Sánchez-Valencia, el ‘salvador’ que se atrevió a coger el toro por los cuernos para no dejar huérfano de balonmano a la ciudad, el actual éxito nunca se hubiera producido. Aunque su dimisión hizo tambalear los cimientos de la estabilidad al término de la pasada campaña, el equipo de trabajo liderado por su ‘delfín’ Mario Arranz, posiblemente con más mano izquierda que su antecesor, el club solo tuvo que seguir las líneas trazadas en su día para convertirse en una gran familia. Los ‘cinco magníficos’ (Mario Arranz, Francisco José Parro, Enrique López, Paco Ollero y Jaime Maldonado), de puntillas y sin hacer ruido, trabajaron a brazo partido en la sombra para dotar, al frente de sus respectivas áreas, de estabilidad al proyecto.
2. Confianza ciega en el entrenador. Tras el varapalo que supuso caer en la fase de ascenso en Santander el pasado año, algunas voces críticas intentaron, sin éxito, cambiar de director de orquesta. Pero la confianza ciega depositada en Nacho González apagó esas voces incendiarias. El entrenador, también en una versión mejorada, ha demostrado que el futuro es suyo siguiendo la prolífera escuela de técnicos vallisoletanos salidos de San Viator y El Carmen con Juan Carlos Pastor, Raúl González y ‘Jota’ González como espejos en qué fijarse.
3. La portería como punto de partida. Aprender de los errores. Ese fue sin lugar a dudas el punto de partida a la hora de construir el nuevo proyecto. Posiblemente el pasado año con la portería actual, Javi Díaz y César Pérez, otro gallo hubiera cantado. La experiencia de Javi Díaz ha resultado determinante para lograr el ascenso por la vía rápida. Su posible marcha (a su mujer la han trasladado a trabajar a su Galicia natal) abre un gran interrogante en la reconstrucción del equipo. Y no solo por sus dotes como portero (con un aval de 16 temporadas y 450 partidos en la Asobal) sino por su total implicación en el proyecto.
4. Un vestuario en el que todos reman a una. Es sin lugar a dudas otra de las pócimas del éxito. Un vestuario unido, sin envidias, sin egocentrismos, sin ‘mercenarios’. El club consiguió unión en un vestuario en el que había ‘clases sociales’ (sueldos) bien diferenciados. La exigencia fue igual para todos aunque nadie huyó de su responsabilidad.
5. Un equipo ‘gran reserva’. La pregunta es obligada. ¿En una Liga de la exigencia de la Asobal funcionaría como este año un BMAtlético ‘gran reserva’ con hasta cinco jugadores por encima de los 35 años, tres de ellos por encima de los 40? El club busca bajar la media de edad con algún relevo.
6. El empate inicial que sirvió para madurar. En loor de multitudes el BM Atlético debutó estrellándose víctima de su arrogancia. Aquel empate inicial en casa ante Palma del Río estableció un antes y un después y sirvió para abrir los ojos a un equipo claramente mejorado pero que necesitaba de la variable del trabajo y sacrificio para lograr la meta. Dicho y hecho porque a partir de ahí, en 29 partidos solo perdió dos puntos.