RUGBY. UNA FINAL DE COPA PARA LA HISTORIA
Talismán con 92 años
Margarita Pérez Bernal, madre de los Candau, vuelve al Zorrilla, esta vez al nuevo, 70 años después para ver ganar a «su» El Salvador
Margarita Pérez Bernal, en el centro, acompañada por su hijo Alfonso Candau, ayer en el palco de Zorrilla.-Pablo Requejo
La final de Copa celebrada ayer en el estadio Zorrilla contó con la presencia de una aficionada especial que quiere y ama el rugby como pocos. A sus 92 años, Margarita Pérez Bernal, madre de una saga de históricos del Club de Rugby El Salvador como son los hermanos Candau (Alfonso, Antonio, Pepe, Tito y Gabriel ‘Pusi’), historia viva del club chamizo, no quiso perderse el acontecimiento. Acompañada en el palco por su hijo mayor Alfonso, Margarita Bernal supo sufrir en una primera mitad de muy poco rugby para disfrutar tras el descanso con el triunfo y el título de su equipo.
La madre de los Candau reconocía que volvía a Zorrilla setenta años después. «Nunca había venido al estadio nuevo. Y encima lo hago para ver un partido de rugby. Es algo inolvidable. Es la primera vez que en España se logra un hito como este. Con 17 años vine a Valladolid para ver un partido de fútbol entre el Real Valladolid y el Real Madrid en el Viejo Zorrilla. Mis hijos comenzaban a jugar al rugby con 8 y 9 años», recordó.
Margarita Pérez no dudó en ensalzar un deporte, el rugby, que lleva metido en la sangre. De hecho, según reconocía, nunca se perdió una final de El Salvador y a la de ayer en un escenario como Zorrilla no podía faltar. «El rugby tiene mucho que enseñarnos a todos por sus tres ‘ces’, compromiso, concentración y compañerismo. Ningún otro deporte puede presumir como el rugby de poseer las tres ‘ces’», dijo orgullosa.
Con la mirada de admiración de su hijo Alfonso Candau, Margarita siguió ‘vendiendo’ un deporte en minoría como es el rugby que ayer tuvo una mayoría abrumadora. «El rugby tiene belleza. Cuando el alero corre con el balón oval y resuena en nuestro interior la melodía de carros de fuego. Y tiene liturgia cuando el pateador se dispone a tirar a palos y tan solo se escucha la respiración del propio pateador», reconoció.
Y el sufrimiento llevó a la alegría. El ensayo de Alberto Díaz levantó del asiento a los Candau, madre e hijo. Margarita quiso brindar el triunfo. «Este título es una dedicatoria a los socios para demostrar que El Salvador sigue vivo. Y también para las grandes sufridoras del rugby, que somos las madres, las mujeres, las novias, que hemos lavado camisetas embarradas y hemos sufrido mucho por nuestros hijos», concluyó.