Diario de Valladolid

RUGBY. UNA FINAL DE COPA PARA LA HISTORIA

Fiesta en blanco y negro

El Salvador se dio un baño de masas con su afición en la Plaza Mayor, donde 400 seguidores chamizos arroparon a los campeones y presenciaron cómo su bandera volvía a lo más alto

‘Chino’ levanta la bandera del Salvador desde lo alto del Conde Ansúrez.-J. M. LOSTAU

‘Chino’ levanta la bandera del Salvador desde lo alto del Conde Ansúrez.-J. M. LOSTAU

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Guillermo Sanz

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El Salvador se dio un baño de masas, a falta de una fuente en la que llenar una nueva Copa que se ha hecho esperar para las vitrinas del club colegial.

Un lustro es mucho tiempo de sequía, pero cada grito de alegría guardado durante esos años se juntó con sus compañeros para explotar en cadena ayer en la Plaza Mayor de Valladolid, donde el blanco y negro volvió a estar de moda y así lo reclamaron los 400 aficionados chamizos, que lucieron con orgullo sus colores a los pies del Conde Ansúrez.

El cielo encapotado no disuadió a ningún miembro de la corte chamiza, que miraba de reojo a la esquina de la calle Ferrari, por donde, de un momento a otro, sabían que aparecería la carroza de sus reyes; los que habían devuelto la historia a la senda de los títulos.

En el mismo momento en el que el ruido del motor sonó en la Plaza Mayor, los aficionados blanquinegros hicieron cadena para correr la voz y organizar un pasillo a los campeones; un sendero que arropó a los jugadores de El Salvador desde la puerta del autobús hasta la peana en la que se levanta el fundador de la ciudad de Valladolid.

La puerta se abrió y la banda sonora del ‘¡Mucho Chami es!’ marcó los pasos a seguir por los pupilos de JuanCarlos Pérez. A la cabeza de la expedición chamiza FernandoGonzález Altés, con la Copa delRey en mano y con Johny Carter a la zaga, mostrando a su afición el segundo trofeo, la réplica que descansará para siempre en las vitrinas del club.

Tras sentir el calor de su público llegó el turno de las tradiciones que nunca deberían perderse, de esas que se hacen inmortales en las fotos y que se cargan de valor con el paso de los años. Ese momento tiene detrás un protagonista: José Miguel Prieto, ‘Chino’.

El histórico exjugador volvió a trepar hasta lo más alto de la Plaza Mayor.Se encaramó a la peana delConde Ansúrez y comenzó a escalar la icónica estatua hasta lo más alto, donde, por un día, la bandera de Valladolid que porta el noble será la del nuevo campeón de la Copa delRey. El tiempo parecía haberse congelado para ‘El Chino’, que repitió el ritual que tantas veces El Salvador ha observado con una sonrisa.

Con el encargado de llevar la bandera blanquinegra a todo lo alto aún encaramado a lo alto de la estatua, el silencio se hizo a los pies del Ayuntamiento, donde 400 gargantas chamizas cantaron a capela el himno del club; una coral capaz de dejar los pelos de punta a cualquiera.

Aún quedaban ganas de fiesta en la Plaza Mayor cuando ‘Chino’ volvió a tierra firme. Mientras la afición chamiza se acordaba de su eterno rival, los jugadores blanquinegros hacían piña para mantear a Juan Ramos y al héroe de la jornada, Alberto Díaz, al que hicieron volar al grito de ‘MVP’.

La conga con la que se retiraron, ante la mirada de históricos jugadores como Pirulo o Tito Candau, hacía presagiar que la fiesta no terminaba al perder de vista la Casa Consistorial.

La retirada no fue a trincheras y la sede del club, La Central, fue el epicentro del terremoto chamizo; el alma, durante la noche de ayer, de la fiesta del rugby vallisoletano, la cual puso su broche en la Plaza de la Universidad.

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