BALONCESTO
Ni resurrección ni pasión
Nuevo batacazo sonrojante del equipo de Iñaki Martín que acumula siete derrotas consecutivas

Dani Astilleros lucha por un rebote con Carlos Martínez durante el partido disputado ayer.-PHOTO-DEPORTE
La semana de pasión y de posible resurección del Ciudad de Valladolid se transformó en la del calvario. Como ya ocurrió en Málaga el pasado jueves, el conjunto vallisoletano fue crucificado por un rival que le superó desde el primer minuto y que le apabulló en todas las facetas del juego. De esta manera, las ardillas encomiendan su espíritu a las dos últimas jornadas, dos salidas a Tarragona y Getafe, para intentar no descender a EBA. Tras sus dos enfrentamientos de esta semana, siguen fuera de la zona de descenso merced al triple empate con Olivar y Cambados, pero están obligados a ganar uno de los dos.
Solo el orgullo y la casta de Davichu Ortega en los últimos minutos evitó una derrota más sonrojante, ya que la máxima diferencia del Lucentum fue de 30 puntos (82-52). Como en la mayoría de las salidas, el equipo no dio la talla y fue un enemigo muy asequible. Solo los primeros minutos invitaron al optimismo, con una renta de 7-10 que fue un mero espejismo.
El equipo local solo tuvo que ajustar un poco su defensa y atacar con más fuerza para sacar a relucir las carencias de un Ciudad de Valladolid que vio cómo le endosaban un parcial de 21-4 para finalizar el primer cuarto con 28-14. Ahí se terminó el encuentro porque los de Iñaki Martín no fueron capaces de poner en peligro el triunfo local. Ni los jugadores ni el técnico, que volvió a poner en manos de jugadores como Gillespie o Pérez el mando de una nave que fuera de Pisuerga navega sin timón. Ayer volvió a ‘regalar’ 14 minutos a la ‘estrella americana’ que finalizó con -4 de valoración y 0 puntos. YArranz, y sus ganas, en el banquillo hasta los minutos de la basura.
Cualquier modificación que Martín ideaba desde el banquillo tenía el efecto gaseosa. Cambio de fefensa, de jugadores, incluso de tres en tres, pero todo sin efecto. El Ciudad de Valladolid plantaba cara durante un par de minutos y volvía a ceder. Un paso adelante, tres atrás, sobre todo por una sangría a la hora de defender. Tury y Davichu Ortega evitaron en los últimos minutos una derrota aún más abultada. Con esta actitud fuera de casa, mucho tienen que cambiar las cosas para no estar abocado a un descenso, eso, o seguir rezando para que se prolongue el triple empate con Simply Olivar y Cambados. El camino del calvario dio un paso más en Alicante, donde ni hubo resurrección ni un ápice de pansión.