Diario de Valladolid

REAL VALLADOLID

Castigo a la racanería

El Valladolid hace el ridículo en Anduva frente a un Mirandés muy superior, peleón y más ambicioso

Rennella intenta llevarse el balón ante la presencia de Provencio y Kijera, ayer en Anduva.-ARABA PRESS

Rennella intenta llevarse el balón ante la presencia de Provencio y Kijera, ayer en Anduva.-ARABA PRESS

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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¿A qué jugamos hoy? Es la pregunta que podrían hacerse los futbolistas del Valladolid antes de cada partido. El brutal cambio experimentado ayer con relación al anterior desplazamiento a Oviedo (2-4 con una superioridad abrumadora) deja un balance calamitoso: resultado de escándalo y cuatro goles en contra por primera vez en la temporada. Y hay algo peor, la gran oportunidad perdida. Si el Valladolid hubiese ganado ayer, ocuparía el quinto puesto en la clasificación y estaría en zona de playoff...

Pero esto no es el cuento de La Lechera. Esto es fútbol en estado puro y los dos equipos que compitieron en Anduva mostraron imágenes muy diferentes. El Mirandés recordó a ese matagigantes de la Copa que en la actual edición del torneo del K.O. dejó en la cuneta al Málaga y al Deportivo y cayó en cuartos frente al Sevilla, rival del Barça en la final, mientras el Valladolid se mostró como un equipo frágil, nervioso e impreciso.

El Valladolid jugó 15 minutos; el Mirandés, los 90 y el tiempo añadido. El cuarto de hora inicial fue visitante, con dos llegadas al área, la primera desaprovechada por la falta de entendimiento entre Juan Villar y Roger y la segunda desbaratada por Raúl tras el lanzamiento del Pichichi blanquivioleta junto al poste izquierdo. Poco antes de que se cumpliera el minuto 15, Tiba probó fortuna pero lanzó al cielo de Miranda. Se perdió el balón y se apagó el Valladolid...

El Mirandés se mantuvo fiel a su estilo, a su garra, a ese carácter que Terrazas contagia a sus jugadores. La presión en el centro del campo ahogó a Tiba y a Borja y la velocidad de Sangalli por la banda derecha terminó por decantar el partido. El extremo jugó a sus anchas. Provocó la tarjeta amarilla de Hermoso en la jugada que dio origen al primer gol y también burló la vigilancia de Mojica cuando Portugal decidió retrasarle al lateral tras la entrada al campo de Guzmán. El colombiano también fue amonestado por una falta clara sobre Sangalli cuando se marchaba raudo hacia la portería.

Los dos primeros goles del Mirandés se fabricaron por su flanco derecho. El Valladolid se veía desbordado de continuo en el centro del campo y sus problemas para defender se agravaban cuando el extremo recibía pegado a la banda. Nueve minutos después de romper el empate inicial, el Mirandés dejó de nuevo al descubierto las carencias del Valladolid y alcanzó una renta que pesó como una losa en el ánimo de los blanquivioleta. El 2-0 obligaba a un cambio brutal de estrategia y ante un rival que daba la impresión de estar jugándose una plaza para la Champions. En el argot boxístico, el Valladolid esperaba el toque de campana para llegar al descanso y eso que sólo se habían jugado 33 minutos.

Pintaba mal en Anduva y no se veía ningún detalle que invitase a la reacción. El Mirandés supo cuidar la renta en los primeros compases de la reanudación, le esperó al Valladolid bien atrincherado -Roger pudo acortar distancias en el minuto 49 pero Raúl desvió su remate- y trató de sorprenderle por las bandas. Si en el primer tiempo fue Sangalli el ejecutor, el protagonista en el segundo acto fue Álex García. Estuvo más cómodo que nunca en el césped y en el minuto 63 sentenció. Al partido le quedaba poca historia y el temor en el banquillo visitante tomaba otro cariz ante la posibilidad de encajar una sonora goleada.

En los banquillos también hubo triunfo local. Terrazas buscó los recambios idóneos para mantener el dominio y Portugal no logró su objetivo. Metió a Guzmán y retrasó a Mojica al lateral y terminó encomendándose a Rodri, habitual en el banquillo tras la llegada de Roger y Rennella en el mercado invernal, y a Jose, el chaval que destaca en el Promesas. Le dio un cuarto de hora cuando el marcador reflejaba un 3-0 sin solución.

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